
Investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y del Instituto Nacional Francés para la Investigación Agronómica y Ambiental (INRAE) han destacado que en el plasma seminal pueden detectarse mezclas de contaminantes vinculadas a la función reproductiva, mientras que estas sustancias a menudo pasan desapercibidas en sangre u orina. Esta conclusión forma parte de un estudio en el que identificaron 42 compuestos químicos de uso cotidiano en el semen humano, asociando su presencia a parámetros reducidos en la calidad espermática, según informó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Tal como publicó el CSIC, el estudio se desarrolló gracias a un método de espectrometría de masas de alta resolución, una técnica que mide con una precisión mayor a 0,001 unidades de masa atómica, permitiendo distinguir entre compuestos con composiciones similares pero estructuras distintas. La investigación, divulgada en la revista Exposome, contó con la colaboración de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona y del INRAE. El trabajo evaluó la presencia de unos 2.000 compuestos químicos diferentes en muestras biológicas de hombres sanos, con edades entre 18 y 40 años y residentes en Tarragona.
Para el análisis, el equipo investigador recabó muestras de semen, sangre y orina de 48 participantes, de los cuales 10 señalaron ser fumadores activos o haber fumado en el pasado. El cribado químico integral detectó la presencia de 42 compuestos en el semen, una cantidad similar en la orina y 48 sustancias en la sangre. Según detalló el medio, estos compuestos conformaban mezclas heterogéneas de edulcorantes artificiales, insecticidas, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), retardantes de llama, derivados alimentarios, fármacos y marcadores relacionados con el consumo de tabaco.
En declaraciones recogidas por el CSIC, la doctora Montse Marquès, autora principal del estudio e investigadora del IDAEA, subrayó que si bien su investigación no permite establecer relaciones causales contundentes entre la presencia de múltiples sustancias químicas y el proceso de espermatogénesis, sí es posible identificar asociaciones entre la exposición a estos compuestos y distintos parámetros de la calidad seminal. Marquès puntualizó que, tradicionalmente, otras investigaciones han centrado su atención en familias específicas de compuestos tóxicos, mientras que en este caso se rastrearon miles de sustancias en tres matrices biológicas diferentes de forma simultánea.
El estudio identificó que la exposición a ciertos compuestos, como el acesulfamo, un edulcorante artificial de uso extendido, el bisfenol-S, presente en plásticos y resinas, o el insecticida nitenpiram, afecta negativamente el número total de espermatozoides, su morfología y concentración. Además, algunos surfactantes empleados en contextos industriales y farmacéuticos también presentaron vínculos con la calidad espermática. Según reportó el CSIC, el fosfato de trietilo, un retardante de llama empleado como sustancia ignífuga en materiales de construcción, automóviles o dispositivos electrónicos, se asoció con un menor volumen del semen. Asimismo, detectaron que un aditivo utilizado en la producción de neumáticos se relacionó con una disminución en la movilidad y la vitalidad de los espermatozoides.
Germán Cano-Sancho, primer autor del estudio e investigador de la Unidad Laberca del INRAE, enfatizó en el valor del plasma seminal como matriz biológica para el análisis del exposoma químico en relación con la calidad del esperma, ya que permite identificar mezclas de contaminantes que no siempre pueden ser registradas en muestras de sangre u orina, pero están estrechamente relacionadas con la función reproductiva.
De acuerdo con los datos publicados, la encuesta de exposición ambiental realizada mediante cribado de alta resolución se presenta como uno de los primeros trabajos a escala del exposoma en los que se utilizan muestras comparadas de plasma seminal, sangre y orina. El análisis del exposoma, entendido como el conjunto de sustancias químicas a las que la población se encuentra expuesta, arroja información relevante sobre la relación entre contaminantes ambientales y la salud reproductiva masculina.
En la información aportada por el CSIC se detalla que la infertilidad afecta actualmente al 15% de la población mundial, y los factores masculinos representan entre el 40 y el 50% de los casos. El problema se ha agravado en las últimas décadas, mientras que las exposiciones ambientales y los hábitos de vida resultan variables importantes en la aparición de trastornos reproductivos.
La aplicación del abordaje de análisis químico dirigido a gran escala, mencionada por el CSIC, abre nuevas perspectivas en las investigaciones epidemiológicas acerca de las interacciones entre el entorno químico y la función reproductiva. Según constataron los responsables del estudio, este enfoque contribuye a descifrar la compleja interacción entre las exposiciones a mezclas de compuestos y sus posibles efectos nocivos sobre la salud seminal, proporcionando claves para futuras intervenciones y líneas de investigación en salud pública y medicina reproductiva.