Roma, 11 feb (EFE).- La demanda mundial de alimentos subirá un 56% este lustro, un reto que generará hasta 10 billones de dólares en oportunidades económicas en las próximas décadas y que podría aprovecharse para transformar comunidades rurales pobres en regiones como África, azotadas por la crisis climática y los conflictos.
Esta es una de las conclusiones de un estudio del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de Naciones Unidas, en el que se aboga por una mayor implicación del sector privado en el desarrollo de las comunidades rurales de países pobres.
El FIDA, con sede en Roma, denunció que las comunidades rurales, "el primer eslabón" de los sistemas alimentarios, albergan a casi el 80% de las personas más pobres del mundo y se encuentran en primera línea de la inseguridad alimentaria, las crisis climáticas y las presiones migratorias.
Por ello, la agencia de la ONU dedicada a transformar la agricultura, las economías rurales y los sistemas alimentarios, se plantea una estrategia de movilización de nuevos recursos financieros y compromisos de los Estados miembros para costear sus programas de desarrollo.
"Cuando hablamos de transformación rural, se trata de crecimiento económico, de crear empleos y también de construir estabilidad", afirmó el presidente de la FIDA, el español Álvaro Lario, en una rueda de prensa.
Lario subrayó que el "aumento de ingresos, de productividad, de producción, el poder hacer inversiones para la adaptación a buena parte de los 'shocks' climáticos, ha ayudado a los grupos rurales y a las comunidades a tener una mejor resiliencia frente a estos".
"Estamos invirtiendo en zonas rurales que generalmente están desatendidas o son remotas (...) Es muy difícil, pero precisamente allí es donde muchas veces se concentra la pobreza extrema y donde se puede lograr el mayor retorno, tanto social como económico, en términos de empleo", subrayó.
Además de potenciar el crecimiento de la agricultura, que es de dos a tres veces más eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento en cualquier sector, el FIDA ha puesto el foco en la importancia del sector privado para alcanzar un desarrollo más amplio.
"Está claro que únicamente los recursos públicos no serán suficientes. El gobierno tiene un papel muy importante en establecer el ecosistema, pero también debemos asegurarnos de que ese ecosistema, ese entorno, esas regulaciones atraigan al sector privado", explicó.
Lario destacó que, al referirse al sector privado, se incluyen las pequeñas y medianas empresas, como los bancos locales que otorgan préstamos a la población, así como las empresas nacionales y multilaterales que pueden adquirir sus productos y desempeñarse como compradores.
Así, se vincula "a los productores a pequeña escala con las pymes (pequeñas y medianas empresas), con cadenas de valor globales y empresas alimentarias internacionales".
En este contexto, juegan un papel fundamental los jóvenes: "Conocemos la 'bomba del tiempo' del crecimiento poblacional, la población joven que tenemos, y las oportunidades que debemos proporcionar colectivamente como comunidad internacional, gobiernos y países, para asegurarnos de que no se vean obligados a migrar y a generar mayores desafíos".
También la expansión de las empresas agroindustriales, capaces de crear oportunidades en distribución, procesamiento y servicios, además de diversificar las economías y reducir la dependencia de un conjunto limitado de sectores. EFE
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