El legado del humanista Rafael Altamira entra en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes

El recinto cultural homenajea al destacado intelectual con la apertura de una caja de seguridad que guarda objetos personales, manuscritos y recuerdos familiares, conmemorando además el aniversario de su nacimiento y la continuidad del estudio sobre su obra

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Una colección de objetos significativos para la familia y el ámbito académico de Rafael Altamira ha ingresado en la caja número 1456 de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en una jornada que, según relató el medio Europa Press, también coincidió con el aniversario número 160 del nacimiento del humanista alicantino. El acto organizado en Madrid significó el cierre del 'Año Altamira', un ciclo de actividades iniciado el 10 de febrero del año pasado y dedicado a la figura del reconocido jurista y humanista, así como la presentación del libro ‘Rafael Altamira y Cervantes’, editado por Eva Valero Juan, que recopila su producción relacionada con Miguel de Cervantes. Esta iniciativa se desarrolló en presencia de familiares, autoridades académicas y representantes institucionales, y forma parte del homenaje permanente promovido por el Ayuntamiento de El Campello, donde reposan los restos mortales de Altamira.

Según detalló Europa Press, el evento centralizó la introducción del legado de Altamira en la Caja de las Letras, formalizada por la rúbrica del presidente del Instituto Cervantes, Luis García Montero, junto a la nieta mayor del homenajeado, María Luz Altamira García-Tapia, quien actuó en representación de la familia. Montero entregó una de las dos copias de la llave de la caja a la nieta de Altamira, consolidando el acto simbólico de depósito y resguardo de los bienes personales y documentos del intelectual. "Esté donde esté, estará contento por el día de hoy", expresó María Luz Altamira durante la ceremonia.

El conjunto de objetos conservados incluye un retrato en lápiz y acuarela de Altamira, realizado en 1969 por un autor desconocido; el libro ‘Reposo’, publicado en 1903; una misiva dirigida a Manuel B. Cossío en 1911, quien entonces se desempeñaba como Director General de Primera Enseñanza; una fotografía tomada en 1909 de la esposa del humanista junto a sus tres hijos; una copia del libro ‘Rafael Altamira y Cervantes’; y la fotocopia de una carta dirigida a su hijo. Según informó Europa Press, estos seis elementos buscan representar facetas personales, literarias y familiares de Altamira.

Al acto asistieron también el alcalde de El Campello, Juan José Berenguer, junto a miembros de su equipo, quienes impulsaron la conmemoración del ‘Año Altamira’ desde el municipio donde se crió el homenajeado. Berenguer subrayó que aunque este ciclo anual concluyó en Madrid, la investigación sobre la figura de Altamira continuará. Señaló ante los presentes que el cierre no es un punto final sino más bien “un punto y seguido” para el estudio de su legado y trayectoria. Altamira fue presidente de la Liga Cervantina, organización antecesora del Instituto Cervantes, y llegó a ser nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz.

Durante la ceremonia, la autora Eva Valero recordó que la recopilación de todos los escritos cervantinos de Altamira representaba un deseo largamente acariciado por el propio intelectual. En 1948, Altamira dejó constancia en el volumen ‘Homenaje a Cervantes’, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, de que reunir toda su obra relacionada con ‘El Quijote’ y con Cervantes constituía una aspiración personal. “Si llegara a formarse una colección completa de mis escritos referentes al Quijote, los lectores tendrán mi bibliografía entera de carácter cervantino”, cita Valero del propio Altamira, según reprodujo Europa Press.

En esta línea, la publicación presentada consta de dos partes: una primera dedicada al estudio de la obra de Altamira, en la que participan Valero, Ignacio Ramos Altamira —bisnieto del homenajeado—, y Asunción Esquembre de la Universidad de Alicante; y una segunda que reúne la totalidad de la producción cervantina del humanista, conformada por un total de 15 publicaciones. Valero relató las dificultades encontradas en la tarea de recopilación, según consignó Europa Press.

En el acto también estuvo presente Marta Mateo, vicerrectora de Extensión Universitaria y Proyección Universal de la Universidad de Oviedo, donde Altamira fue catedrático de Historia del Derecho y representó a la institución en compromisos internacionales en calidad de embajador, detalló Europa Press.

El ‘Año Altamira’, que ahora llega a su fin institucional tras haberse desarrollado desde la inhumación del humanista en El Campello, ha extendido la memoria y la vigencia de su legado por medio de una serie de actividades académicas, culturales y editoriales. Altamira, considerado una figura central en la historia intelectual española, recibió estos reconocimientos a través de iniciativas destinadas a compartir y preservar su obra, tanto en el ámbito familiar como en el académico e institucional, según publicó Europa Press.