Los regímenes golpistas del Sahel avanzan en la eliminación de la vida política civil

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Rabat, 3 feb (EFE).- Los regímenes golpistas de la región del Sahel en Burkina Faso, Mali y Níger continúan arrasando con la vida política y concentrando el poder en manos del Ejército, tras la decisión de las autoridades burkinesas de seguir el mismo camino que Bamako y Niamey al disolver sus 160 partidos políticos.

Los tres países, que enfrentan un grave aumento de la actividad yihadista, han vivido golpes de Estado militares consecutivos desde 2020. Ese año, oficiales malienses sublevados, bajo el liderazgo del coronel Assimi Goita, derrocaron al presidente electo Ibrahim Boubacar Keita.

Posteriormente, en 2022 y 2023, el capitán Ibrahim Traoré y el general Abdourahamane Tiani se hicieron con el poder en Burkina Faso y Níger, respectivamente.

La junta militar de Burkina Faso fue la última en adoptar la disolución de los partidos, el 29 de diciembre, con el argumento de "organizar la vida política", "controlar el pluralismo" y "preservar la unidad nacional", según declaró entonces el ministro de Administración Local, el capitán Émile Zérbo.

El titular acusó a las formaciones políticas, cuyos bienes pasarán al Estado tras su disolución, de haber "fracasado", de "dividir" a la sociedad, "debilitar el tejido social" y "generar un desarrollo nacional desequilibrado".

Esta decisión no sorprendió a la clase política burkinesa, ya que las actividades partidistas estaban prohibidas desde el golpe de Estado de 2022.

Con esta medida, Burkina Faso se suma a sus aliados regionales, Mali y Níger, integrados en la Alianza de Estados del Sahel (AES), ya que el régimen golpista nigerino anunció en marzo pasado la disolución de los partidos políticos del país, y el maliense siguió el mismo camino dos meses después.

Tras conocerse la decisión, el presidente del Congreso para la Democracia y el Progreso (CDP), Eddie Komboigo, instó a los militantes de su formación a acoger la medida con serenidad y a atenerse estrictamente a los términos del decreto.

El CDP es un partido fundado por el expresidente Blaise Compaoré, quien gobernó Burkina Faso entre 1987 y 2014.

En un comunicado, Komboigo señaló que la decisión de la junta militar contribuirá a "preservar la unidad nacional", a "reforzar la coherencia de la acción gubernamental" y a "restablecer la integridad territorial", con el objetivo de recuperar la paz y el desarrollo en un marco de cohesión social.

El analista político maliense Mohamed Ag Ismael consideró, en declaraciones a EFE, que la decisión de las autoridades militares de Burkina Faso forma parte de una serie de medidas adoptadas por los países del AES con el objetivo de controlar por completo la vida política y concentrar el poder en manos del gobernante.

Añadió que, aunque la decisión de la junta militar de Burkina Faso no es positiva para el sistema democrático, la opinión pública burkinesa está más dispuesta que la de Mali o Níger a aceptar las decisiones del régimen, gracias a los éxitos logrados por este en los ámbitos agrícola e industrial, a pesar de los desafíos de seguridad.

Debido al enfrentamiento de los nuevos regímenes golpistas con su entorno regional, los tres países decidieron retirarse del importante bloque africano CEDEAO y crear la AES como un marco de coordinación política, militar y financiera.

Paralelamente, se distanciaron de sus aliados occidentales y se acercaron a Rusia. EFE