La OTAN realiza sus mayores ejercicios militares del año sin la participación de EEUU

Once naciones simulan la defensa de un país aliado, movilizando a miles de efectivos en el mayor despliegue conjunto de la Alianza del próximo año, mientras la ausencia estadounidense coincide con crecientes tensiones internas en el bloque atlántico

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La Marina española asume un papel central en la coordinación de las operaciones navales durante el ejercicio militar “Steadfast Dart 2026”, guiando el Componente Marítimo de la Fuerza de Reacción Aliada (ARF) desde el cuartel general Spmarfor en Rota, Cádiz. España dirige la integración de fragatas, cazaminas, aeronaves de patrulla marítima, helicópteros, drones y la fuerza anfibia, liderando la participación de buques como el “Castilla” y la fragata “Cristóbal Colón”. Este despliegue se realiza junto a otras embarcaciones aliadas frente a las costas del mar Báltico y el mar del Norte, en el mayor ejercicio conjunto de la OTAN previsto para 2026, según informó la propia organización.

De acuerdo con la OTAN, las maniobras reúnen a 10.000 militares provenientes de once naciones en operaciones que se desarrollan entre el 1 y el 20 de febrero, bajo la dirección del Comando de Fuerza Conjunta Brunssum, con sede en los Países Bajos. La lista de países participantes incluye a España, Turquía, Italia, Bulgaria, República Checa, Alemania y Grecia, con apoyo adicional de Bélgica, Francia y Reino Unido. Esta edición se caracteriza por la ausencia de Estados Unidos, hecho que contrasta con su participación en ejercicios anteriores y que coincide con un contexto de tensión dentro de la Alianza debido a las aspiraciones de Washington hacia Groenlandia, territorio que pertenece a otro miembro de la organización, detalló la OTAN.

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El objetivo del ejercicio “Steadfast Dart 2026” es comprobar la capacidad de la Alianza para reaccionar rápidamente ante una hipotética agresión a un estado aliado. Las maniobras se estructuran en tres fases que abarcan todo el ciclo de una misión de despliegue. Durante la primera, las fuerzas parten desde sus bases hasta Alemania empleando traslados por mar, aire y tierra a grandes distancias, lo que permite probar la movilidad estratégica de la OTAN. En la segunda fase, considerada el eje central de la operación, se celebran entrenamientos multinacionales entre el 9 y el 20 de febrero, en los que se integran capacidades terrestres, aéreas, marítimas, cibernéticas y de operaciones especiales de los países participantes. La etapa final consiste en el repliegue ordenado de las unidades y su retorno a los puntos de origen, completando de este modo la secuencia completa del procedimiento de despliegue y vuelta.

El despliegue marítimo, según publicó la OTAN, reúne a unos 2.000 efectivos navales, aviadores e infantes de marina. Junto a los buques españoles, se han sumado embarcaciones aliadas, entre ellas el portaaeronaves turco “Anadolu”, el buque logístico “Derya”, y las fragatas “Estambul” y “Oruçreis”. La flotilla partió de la base de Rota rumbo al mar Báltico con escala en el puerto alemán de Kiel, donde se prevén ejercicios conjuntos con fuerzas navales de Portugal, Francia y Países Bajos. El medio de comunicación de la OTAN especificó que la intención es ampliar la interoperabilidad y el grado de preparación conjunta de la Alianza frente a posibles desafíos en la zona euroatlántica.

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El ejercicio “Steadfast Dart 2026” está concebido para enfrentar un escenario simulado de conflicto con un rival de capacidades comparables a las de la Alianza. Según subrayó la OTAN en sus comunicaciones oficiales, estas maniobras durante febrero se diseñaron con fines defensivos y se plantean como una demostración de la capacidad operativa y la cohesión estratégica. La organización precisó que las actividades militares son transparentes, se ajustan a las obligaciones internacionales y se ejecutan con proporcionalidad, con el objetivo de reforzar la postura disuasoria de la OTAN y la posibilidad de desplegar apoyo rápido sobre territorio aliado cuando las circunstancias lo requieran.

La actual edición de “Steadfast Dart” refleja cambios en la participación estadounidense y coincide con debates internos sobre la relación de Washington con Europa y cuestiones territoriales dentro de la Alianza, como la situación de Groenlandia. Esta circunstancia intensifica el foco internacional sobre las maniobras, que se presentan como la mayor operación militar de la organización este año, reportó la propia OTAN.

La integración de capacidades en tierra, mar, aire y ciberespacio es uno de los elementos clave destacados por la organización. Según describió la OTAN, la coordinación entre diferentes ramas militares de los países participantes contribuye tanto a la defensa colectiva como al fortalecimiento de doctrinas operativas y procedimientos comunes. El despliegue, desde bases nacionales hasta escenarios lejanos, implica operaciones logísticas de gran escala, puestas a prueba mediante traslados simultáneos por varios medios.

Durante la travesía hacia el norte de Europa, los buques involucrados realizarán diversas actividades orientadas a perfeccionar la colaboración multinacional. El medio de comunicación de la OTAN explicó que tales entrenamientos refuerzan la capacidad de respuesta rápida en escenarios exigentes y complejos, además de consolidar la posición de la Alianza como garante de la seguridad en el área euroatlántica. La fuerza marítima realizará prácticas conjuntas tanto en alta mar como en zonas litorales, abarcando patrullas, defensa antiaérea, y maniobras de desembarco.

El carácter rotatorio de los participantes ha sido señalado como un elemento habitual en este tipo de ejercicios; pese a ello, la ausencia estadounidense en la presente edición adquiere particular relevancia debido a los debates recientes en el seno de la Alianza. De igual manera, la OTAN insistió en el perfil defensivo y la transparencia de las maniobras ante la comunidad internacional.

El conjunto de operaciones, tanto en su planificación como en su ejecución, requiere coordinación multinacional y la integración de diferentes medios y capacidades. El ejercicio, según detalló la OTAN, permite evaluar tanto el grado de alistamiento de las unidades como la cohesión entre países aliados, factores considerados esenciales en el contexto de la seguridad colectiva a nivel euroatlántico.