
La orden de abandonar Sudáfrica en un plazo de 72 horas afecta al jefe de la misión diplomática israelí en Pretoria, Ariel Seidman, quien desde noviembre de 2023 quedó al frente de la representación israelí tras la retirada del embajador por parte de Tel Aviv. Según informó el Gobierno sudafricano, la decisión responde a episodios reiterados de conducta inapropiada por parte de Seidman y se enmarca en un contexto de creciente tensión diplomática bilateral derivado del conflicto en la Franja de Gaza.
El medio consignó que la cancillería sudafricana declaró “persona non grata” al diplomático israelí después de detectar “violaciones inaceptables” de su labor, que, según las autoridades del país, engloban tanto el uso continuo de canales oficiales de redes sociales para proferir insultos hacia el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, como la omisión intencionada de informar de visitas oficiales de altos cargos israelíes. El Ministerio de Exteriores sudafricano comunicó, de acuerdo con el reporte recogido por el medio, que estas actuaciones implican un abuso grave de los privilegios diplomáticos y una vulneración de los principios básicos recogidos en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Tal como publicó la fuente, esta medida de expulsión tiene lugar tras meses de relación tensa entre ambas naciones. En noviembre del año anterior, Sudáfrica ya mostró su malestar con la política de Israel al anunciar su intención de llevar al Estado hebreo ante la Corte Internacional de Justicia, acusándolo de genocidio por las acciones militares en Gaza. En respuesta, el Gobierno israelí retiró a su embajador, manteniendo únicamente a Seidman al frente de la delegación diplomática.
Entre los elementos que sustentan la decisión sudafricana, se encuentra la acusación formal de haber dañado de manera sistemática la confianza entre ambos gobiernos. Según detalló el Ministerio de Exteriores sudafricano, estos hechos “afectan los protocolos esenciales en toda relación bilateral” y agravan el distanciamiento diplomático que ya existía por la postura de Sudáfrica ante el conflicto palestino-israelí. Además, advirtieron que tales comportamientos rompen el marco de respeto que ordena la normativa internacional asociada a las relaciones consulares y diplomáticas.
La reacción de Sudáfrica busca, según las autoridades, proteger la integridad de su política exterior y dejar constancia de que no aceptará ofensas ni medidas que considere hostiles por parte de representantes de otros Estados. En declaración oficial recogida por la misma fuente, el Gobierno sudafricano hizo un llamado al Ejecutivo israelí para “garantizar que su futura conducta diplomática demuestre respeto por la República y los principios establecidos de la interacción internacional”.
La designación de Seidman como persona no grata refleja la tensión persistente entre Sudáfrica e Israel, marcada desde hace meses por las diferencias ante el conflicto de Gaza y las denuncias presentadas por Pretoria ante organismos internacionales. Aunque no se ha informado sobre el reemplazo que asumirá funciones en la misión israelí, la expulsión intensifica el distanciamiento diplomático y evidencia la gravedad de los desacuerdos existentes entre ambos gobiernos, reportó la fuente.