Rebeldes del este de Birmania liberan a 500 prisioneros de la junta militar por "buena conducta"

El MNDAA ha anunciado la excarcelación de centenares de soldados del régimen tras una exhaustiva revisión de sus expedientes, mientras fuentes cercanas vinculan la decisión a problemas de salud y deficientes condiciones de cautiverio reportadas

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Fuentes vinculadas al proceso de excarcelación señalaron que la deteriorada salud de los detenidos y las deficientes condiciones experimentadas durante su reclusión han influido de manera significativa en la decisión del Ejército de la Alianza Democrática Nacional de Myanmar (MNDAA) de liberar a unos 500 soldados prisioneros de la junta militar que gobierna Birmania. Estas mismas fuentes explicaron que los internos recibían una dieta limitada, basada principalmente en sopa de lentejas y arroz, y sufren insomnio de forma generalizada, lo que genera frecuentes problemas de salud. La noticia sobre la liberación masiva fue difundida por el portal Myanmar Now, que consignó además declaraciones de portavoces rebeldes y detalles sobre el contexto que rodea la medida.

Según informó Myanmar Now, el MNDAA anunció este lunes la liberación de aproximadamente 500 soldados capturados durante las operaciones militares que siguieron a la caída del Mando Regional del Noreste (NRC), una unidad clave encargada de la defensa del norte del estado de Shan. El portavoz del grupo rebelde explicó que la excarcelación se produjo después de una revisión exhaustiva de los expedientes individuales, como parte de un proceso que incluyó la conmutación de sentencias para aquellos que demostraron "buena conducta" durante su cautiverio.

El MNDAA detalló que estos soldados, identificados como prisioneros de guerra, fueron capturados durante una serie de duros combates en la localidad de Lashio. Este episodio se enmarca en la llamada 'Operación 1027', una ofensiva conjunta impulsada por varias fuerzas insurgentes contrarias a la junta militar, iniciada en respuesta al golpe de Estado de febrero de 2021 que instaló el actual régimen en Birmania. En esa fase de la operación, el MNDAA, junto a otros aliados insurgentes, logró tomar control de la ciudad y capturar una significativa cantidad de efectivos militares y sus familiares.

Durante la segunda etapa de esta ofensiva, en julio de 2024, las fuerzas rebeldes intensificaron su avance sobre Lashio, donde se localizaban diversos batallones y unidades de la junta. El medio Myanmar Now precisó que, como resultado de estas acciones, fueron capturadas aproximadamente 4.000 personas, entre soldados y familiares de militares. De ese grupo inicial, alrededor de 3.000 fueron liberados durante el mismo año, mientras que el resto permaneció detenido hasta el reciente anuncio de excarcelación.

Portavoces rebeldes aseguraron que el procedimiento previo a la liberación consistió en examinar con rigor cada expediente, antes de conmutar sentencias y conceder el indulto. Esta política de revisión buscó identificar casos de soldados con comportamientos que, según los criterios del MNDAA, calificaban para recibir el beneficio de la liberación anticipada. Adicionalmente, el medio Myanmar Now recogió la opinión de fuentes próximas al proceso, quienes subrayaron que el maltrecho estado físico de los detenidos y las carencias materiales en su custodia constituyeron factores determinantes en la resolución adoptada.

Las condiciones de vida en los centros de reclusión fueron descritas como deficientes, según estas fuentes. Muchos reclusos experimentaban falta de sueño y su alimentación, basada casi exclusivamente en raciones limitadas, propiciaba la aparición de diversos problemas de salud. Estas denuncias se suman a las críticas ya existentes sobre la situación de derechos humanos en el país y el trato otorgado a prisioneros de guerra bajo control de diversas facciones, tanto rebeldes como progubernamentales.

El MNDAA figura entre los principales grupos insurgentes activos en el norte del estado de Shan, una región atravesada por conflictos armados recurrentes desde el golpe de Estado de 2021. Tal como informó Myanmar Now, la captura de soldados y civiles durante la campaña militar formó parte de una estrategia rebelde para incrementar la presión sobre la junta y debilitar su control territorial. La liberación reciente representa una de las acciones de mayor envergadura emprendidas hasta ahora en relación con prisioneros enemigos.

Desde el inicio del conflicto tras el golpe militar, los enfrentamientos en Birmania han provocado un repunte de la violencia, desplazamientos masivos y una crisis humanitaria en regiones como Shan. Organizaciones de derechos humanos han puesto la atención sobre las prácticas de detención y las condiciones de las personas bajo custodia en ambos bandos. El MNDAA, por su parte, intenta mostrar con medidas como la excarcelación selectiva una política diferenciada respecto al trato de prisioneros, aunque fuentes mencionadas por Myanmar Now advierten que la decisión también responde a realidades internas, como la incapacidad de mantener a gran cantidad de reclusos enfermos.

La operación bautizada como '1027' ha marcado un punto de inflexión en la pugna entre la junta y los grupos opositores, siendo la toma de Lashio uno de sus puntos culminantes. La ofensiva puso de manifiesto la capacidad de coordinación entre grupos rebeldes y el aumento de la presión militar sobre el gobierno instalado tras el golpe. Analistas nacionales e internacionales han seguido de cerca la evolución de estos enfrentamientos, que, según informaciones de Myanmar Now, han tenido efectos determinantes tanto en el control territorial como en el manejo de prisioneros de guerra.

El seguimiento al caso de los prisioneros liberados se mantiene en la agenda de los medios birmanos y de organizaciones que monitorean la situación en Myanmar, que reportan que las medidas aplicadas por el MNDAA podrían tener repercusiones para las negociaciones futuras entre los diversos actores armados del país y para el desarrollo del conflicto interno, cuyo desenlace aún permanece abierto.