Ecuador y Colombia coinciden en dialogar, pero no acuerdan una fecha concreta

Autoridades buscan consenso para reducir la tensión comercial tras el cruce de aranceles, pero agendas ocupadas dificultan el encuentro, mientras ambos gobiernos insisten en sumar cooperación en seguridad ante el tráfico de drogas y la violencia regional

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, propuso que uno de los puntos prioritarios en la próxima agenda bilateral con Ecuador sea la instauración de una política conjunta que permita fortalecer el control en los puertos marítimos, ya que estos puntos de tránsito facilitan la entrada de "insumos de fentanilo" y la salida de "cocaína". Según información publicada por Europa Press, este interés forma parte de los esfuerzos para reforzar la cooperación en materia de seguridad frente al aumento del tráfico de drogas y la violencia regional.

Ambos gobiernos han manifestado disposición para un diálogo que permita distender las relaciones tras la reciente imposición recíproca de aranceles del 30% sobre una variedad de productos. No obstante, aún no existe una fecha definida para el eventual encuentro, según reportó Europa Press. Las diferencias en las agendas oficiales han impedido concretar la reunión: Bogotá propuso un encuentro para el domingo en curso, pero Quito argumentó que esa jornada estaba reservada para recibir a una misión de seguridad de un país cooperante, compromiso considerado prioritario en el calendario de la cancillería ecuatoriana, como precisó la ministra de Exteriores, Gabriela Sommerfeld.

Sommerfeld remarcó que el Gobierno de Ecuador ya tenía agendada una cita con delegados extranjeros y que la participación de varios ministros impedía modificar el compromiso. Según consignó Europa Press, la funcionaria dejó abierta la posibilidad de un diálogo en fechas posteriores, e indicó que Ecuador ha presentado nuevas propuestas de fechas para reanudar las conversaciones durante la semana siguiente. Sommerfeld subrayó la posición ecuatoriana de priorizar la discusión sobre las tasas arancelarias, considerando este tema de vital importancia para el país.

Por parte de Colombia, el presidente Petro utilizó sus redes sociales para reiterar la invitación a Ecuador, enfatizando la urgencia de abordar la seguridad en los puertos conjuntos. El mandatario colombiano insistió en que estos puntos portuarios representan tanto la entrada de precursores químicos como la salida de estupefacientes, lo que contribuye al fortalecimiento de organizaciones criminales transnacionales. Petro detalló, además, que varios líderes de bandas que operan en Ecuador han sido detenidos en territorio colombiano y que existe un intercambio de sustancias ilícitas en ambas direcciones: “Las bandas que crecen en Ecuador, varios de sus líderes hemos capturado en Colombia, y que han sumido a nuestro hermano país en la violencia, se están especializando en el transporte de sustancias en los dos sentidos, cocaína hacia afuera e insumos de fentanilo hacia adentro”.

El presidente colombiano también afirmó la necesidad de una coordinación intensificada entre las fuerzas militares, policiales y de inteligencia de ambas naciones, según reportó Europa Press. Petro enfatizó el esfuerzo del Ejecutivo colombiano por contener el tráfico de drogas como parte de un trabajo conjunto que ayude a estabilizar la región y combatir el crimen organizado.

El episodio que motivó el aumento de la tensión tuvo lugar cuando el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, implementó una tasa del 30% sobre las importaciones procedentes de Colombia, iniciativa presentada como una “tasa de seguridad” para responder a una presunta falta de contundencia de las autoridades colombianas en la lucha contra el narcotráfico. A raíz de esta decisión, el gobierno de Colombia impuso un arancel equivalente del 30% a más de cincuenta productos ecuatorianos, incluidos alimentos agrícolas como arroz y frijoles, así como insumos industriales, extendiendo así la controversia comercial a diversos sectores productivos, según constató Europa Press.

Europa Press indicó que, en este contexto, aunque ambos países expresan apertura a coordinar esfuerzos para la seguridad y el control fronterizo, las diferencias comerciales continúan afectando la relación bilateral, mientras la definición de una fecha de diálogo se mantiene pendiente y dependerá de la conciliación de las respectivas agendas gubernamentales.