El jefe de DDHH de la ONU denuncia que la actuación del ICE "demoniza" a migrantes y refugiados

Migrantes y solicitantes de asilo en Estados Unidos, expuestos a una ola de violencia, detenciones sin justificación y violaciones sistemáticas de derechos, según Volker Turk, quien advierte sobre las consecuencias devastadoras para familias y comunidades bajo el escrutinio federal

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La preocupación internacional por la situación de los migrantes y solicitantes de asilo en Estados Unidos ha crecido tras registrarse, según datos difundidos por la ONU, al menos treinta muertes bajo custodia de las autoridades migratorias estadounidenses durante el último año, y otras seis confirmadas en lo que va de este año. Esta estadística fue mencionada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, quien señaló la necesidad de iniciar una investigación ante el aumento de estas muertes, según publicó el medio.

De acuerdo con la información reportada por el medio, Turk denunció que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ha ejecutado acciones que suponen una narrativa de deshumanización, acompañada de fallas estructurales en materia legal. Según Turk, este enfoque equivale a vulnerar los derechos fundamentales de migrantes y refugiados al presentarlos colectivamente como criminales, amenazas o cargas sociales, según su origen, nacionalidad o estatus migratorio. "Demonizar a los migrantes y refugiados colectivamente como criminales, amenazas o cargas para la sociedad, basándose en su origen, nacionalidad o estatus migratorio, es inhumano, incorrecto y va en contra de la esencia misma y los cimientos de ese país", puntualizó el responsable de la oficina de derechos humanos de la ONU.

El endurecimiento en las operaciones de ICE ha sido especialmente visible durante la segunda administración de Donald Trump, señalan las fuentes citadas. El medio detalló que el despliegue más reciente de agentes federales en la ciudad de Minneapolis, donde existe una importante comunidad de personas migrantes, en particular somalíes, ha intensificado la crisis. Dos incidentes provocaron protestas: la muerte a tiros de Renee Good a manos de un agente federal el 7 de enero y la difusión de imágenes de Liam Ramos, un niño que subía a un vehículo mientras los agentes perseguían a su padre. Las autoridades federales atribuyeron las manifestaciones a supuestos alborotadores de izquierda respaldados por sectores de la oposición demócrata en Minnesota.

Según denunció Turk, las redadas y operaciones del ICE han implicado vigilancia y detención, a veces de manera violenta, en lugares como hospitales, iglesias, mercados, colegios e incluso dentro de los domicilios, basándose frecuentemente sólo en sospechas de estatus migratorio irregular. Turk alertó que este enfoque maximalista deriva en detenciones arbitrarias e ilegales y decisiones erróneas de expulsión. El responsable de derechos humanos de la ONU aseguró que buena parte de los afectados no cuenta con el acceso adecuado y oportuno a asesoría legal ni a recursos efectivos para impugnar las detenciones y las órdenes de deportación, según consignó el medio.

Human Rights Watch, junto con la oposición demócrata, refutó la versión federal sobre la muerte de Renee Good, pues aseguró que los vídeos del incidente muestran que Good se alejaba del agente en el momento en que recibió los disparos. La Administración Trump indicó a su vez que la mujer intentó atropellar al funcionario federal que le disparó. Turk, al referirse a este tipo de incidentes, recalcó que el derecho internacional solo permite el uso intencional de fuerza letal como último recurso ante una amenaza inminente para la vida.

Además de criticar las operaciones del ICE, Turk también mencionó como inadmisibles las represalias y amenazas de agentes federales contra quienes participan en protestas pacíficas o hacen denuncias públicas sobre los procedimientos. En palabras atribuidas por el medio, lamentó que “quienes se atreven a alzar la voz o protestan en paz contra estas torpes operaciones acaban vilipendiados y amenazados por los agentes, y de vez en cuando sometidos a una violencia arbitraria”.

El medio reportó que Turk expresó asombro por el hecho de que el abuso y la denigración contra migrantes y refugiados se haya vuelto una “rutina”. El funcionario advirtió que la falta de debido proceso judicial en las actuaciones del ICE produce daños en la confianza pública, disminuye la seguridad jurídica y debilita la legitimidad institucional.

El Alto Comisionado pidió de manera formal que la administración estadounidense elimine estas prácticas y reiteró la necesidad de no “destrozar familias” por medio de medidas que considera violatorias, según el medio. La demanda de Turk se inscribe en una ola sostenida de denuncias, protestas comunitarias y exigencias de organizaciones defensoras de derechos humanos para revisar las políticas de inmigración y asegurar el respeto fundamental a los derechos de las personas en movilidad.