Detenido en Uganda un diputado cercano al opositor Bobi Wine por "violencia política"

Las fuerzas de seguridad han arrestado al legislador Muwanga Kivumbi, figura clave de la oposición, durante una ola de disturbios tras las elecciones, mientras la ONU expresa inquietud por el contexto de represión e incidentes letales en el país africano

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El arresto del diputado Muhamad Muwanga Kivumbi, vicepresidente del partido Plataforma de Unidad Nacional (NUP) y aliado de Robert Kyagulanyi —conocido como Bobi Wine—, se relaciona con incidentes violentos en el distrito de Butambala, donde, según la policía ugandesa, siete personas murieron tras un ataque a una comisaría y a un centro de recuento de votos. El legislador, actualmente bajo custodia, enfrenta acusaciones de violencia política en medio del tenso contexto poselectoral en Uganda. Las autoridades han comunicado que Kivumbi comparecerá ante el tribunal "a su debido tiempo" y sostienen que su detención responde a lo sucedido después de la derrota electoral de la NUP, aunque el partido niega estas acusaciones.

De acuerdo con la información recogida por el medio, la detención de Kivumbi se produce en un escenario marcado por denuncias de fraude electoral, interrupciones en las telecomunicaciones y la huida de Bobi Wine de su vivienda, presuntamente para evitar un arresto domiciliario. El proceso electoral ugandés se ha visto empañado por acusaciones de abusos y violaciones de derechos humanos atribuidas a las fuerzas de seguridad, según detalló la fuente. Estas tensiones se desarrollan mientras el presidente Yoweri Museveni, en el poder desde 1986, obtuvo aproximadamente el 72% de los votos, asegurando así un séptimo mandato consecutivo al frente del país africano.

El Movimiento Nacional de Resistencia, partido de Museveni, conserva una mayoría clara en el Parlamento, con 336 de los 529 escaños, frente a los 57 logrados por la NUP, reportó el medio. La reciente campaña electoral estuvo marcada por episodios de represión y señales de intimidación, lo que encendió las alarmas de la comunidad internacional. Antes de la jornada electoral, Naciones Unidas advirtió sobre un clima de “represión generalizada e intimidación” y solicitó a las autoridades de Kampala la garantía de un proceso "libre y seguro", según consignó el medio.

Tras las elecciones, el secretario general de la ONU, António Guterres, a través de su portavoz Stéphane Dujarric, manifestó que sigue atento la evolución de la situación postelectoral en Uganda, en especial ante los arrestos y actos violentos que involucran a miembros de la oposición y sus simpatizantes. En palabras transmitidas por el portavoz, Guterres “destaca la importancia de la moderación por parte de todos los actores y el respeto del Estado de derecho y las obligaciones internacionales de Uganda en materia de Derechos Humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica”.

Sumado a ese llamado, Guterres resaltó la relevancia de garantizar el debido proceso y el trato humano a todas las personas detenidas, así como la necesidad de proteger el espacio cívico en Uganda, según reiteró la ONU en su comunicación. De acuerdo con los reportes publicados, el propio Bobi Wine denunció fraude electoral y responsabilizó a las fuerzas de seguridad por la muerte de varias personas, mientras continuaba evadiendo a las autoridades tras fugarse de su domicilio, en medio de la presión gubernamental y el contexto de represión reportado por la oposición y organizaciones internacionales.

La crispación social y política en Uganda tras las últimas elecciones ha generado reacciones tanto a nivel nacional como internacional. El desarrollo de los acontecimientos, según el medio citado, presenta un panorama incierto para la oposición y los defensores de derechos humanos, quienes insisten en la necesidad de observación internacional y garantías para el respeto de las libertades civiles.