Davos/Toronto (Canadá), 21 ene (EFE).- El presidente Donald Trump demostró este miércoles que el discurso pronunciado ayer por el primer ministro canadiense, Mark Carney, le había molestado. Pero políticos, intelectuales y periodistas de todo el mundo han aplaudido las palabras del líder canadiense.
Helen Clark, antigua primera ministra de Nueva Zelanda, afirmó en sus redes sociales que el discurso de Carney había sido "poderoso" con el que Canadá "plantó la cara" a Trump, mientras que el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, dijo que había sido el mejor discurso del Foro de Davos.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, preguntado este miércoles, dijo que había sido "contundente en cuanto a los valores canadienses y a lo que Canadá puede aportar al mundo" y que el líder canadiense "ha vuelto a defender la alianza transatlántica".
El exprimer ministro sueco Carl Bildt, también calificó las palabras de Carney como "muy importantes y muy bien expresadas" para hacer luego referencia al ensayo de Václav Havel con el que el primer ministro canadiense ilustró la situación del mundo.
"Es el momento de retirar el cartel y denunciar", dijo Bildt que también señaló el discurso como "el mejor" de este año.
El columnista de The New York Times Nicholas Kristof, colgó en sus redes sociales un mensaje en el que calificó la intervención de Carney como "brillante".
"Sin acidez ni exageraciones, expone el duro nuevo mundo hacia el que Trump nos está llevando a todos", explicó para recomendar a continuación leer todo el texto del discurso.
Lionel Barber, antiguo editor de The Financial Times, dijo que la respuesta de Carney a Trump y al "derrotismo occidental" había tenido "clase" a la vez que el canadiense señaló "el camino a seguir para Europa".
Otro intelectual, el canadiense Michael Ignatieff, también se refirió a las palabras e ideas de Carney en su última pieza sobre Trump, "Cuando el Rey Sol va a Davos", en la que compara al presidente estadounidense con un jefe mafioso.
Y el historiador Rutger Bregman señaló su admiración por lo dicho por Carney en Davos, "apasionante, extraordinario y brutalmente honesto".
"Dios, ojalá tuviésemos líderes europeos así", concluyó.
En su discurso del martes, Carney utilizó el ensayo de Havlav 'The Power of the Powerless' (1978) para declarar que el viejo orden mundial, basado en una serie de normas aceptadas por todos, ha muerto a consecuencia de la "ruptura" causada por las grandes potencias.
Carney denunció, sin nombrar a Trump o EE.UU., que "las grandes potencias han empezado a usar la integración económica como un arma, aranceles como fuerza, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de montaje como vulnerabilidades que son explotadas".
Ante esta situación, Carney dijo que Canadá está recalibrando su relaciones para reflejar los valores de la nación y de forma pragmática a la vez que llamó al resto de países a unirse para resistir a las grandes potencias.
"En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países que quedan en medio tienen una elección: competir entre sí por ganarse el favor de otros, o unirse para crear una tercera vía con impacto", afirmó. EFE
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