San José, 21 ene (EFE).- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel de 25 % a toda nación que "haga negocios" con Irán, supondría otro duro golpe para las exportaciones de Nicaragua, que ya están sometidas a una tarifa del 18 %, muy por encima de sus vecinos centroamericanos, una región que tiene al mercado estadounidense como el principal destino de su producción.
Las exportaciones nicaragüenses sumaron 7.521,85 millones de dólares en 2024, de las cuales 3.640,69 millones de dólares tuvieron como destino Estados Unidos (48,4 % del total), según las estadísticas del Ministerio de Fomento Industria y Comercio.
"Un país como Nicaragua, que tiene una fuerte relación comercial con los Estados Unidos, resentiría esa imposición de aranceles", dijo a EFE el analista financiero Daniel Suchar.
El impacto no se limitaría a las exportaciones, sino que tendría efectos directos sobre “el empleo, las finanzas públicas y la balanza de pagos”, añadió.
Trump anunció el pasado 12 de enero la imposición del arancel del 25 % a las importaciones de países con relaciones comerciales con Irán. La orden ejecutiva que ponga en vigor este cobro, con los detalles de su aplicación técnica aún no ha sido publicada en el Registro Federal.
Pero a todas luces, supondrá otro varapalo a las exportaciones nicaragüenses a Estados Unidos, que ya enfrentan un gravamen del 18 %, lo que ha reducido su competitividad frente a sus vecinos de la región, que pagan un 10 % con la excepción de Costa Rica (15 %).
Los principales productos que Nicaragua exporta a Estados Unidos, como café, carne, azúcar, oro y textiles, perderían competitividad, lo que podría traducirse en pérdida de contratos, reducción de exportaciones y afectación directa al empleo, en una economía altamente dependiente del mercado estadounidense, explicó Suchar.
El gravamen anunciado por Trump en momentos en que miles de manifestantes iraníes morían en las calles de su país en una ola de represión de las autoridades persas, coloca a Nicaragua en una situación vulnerable por los vínculos políticos y acuerdos económicos firmados con la República Islámica desde 2023. Hasta el momento, la Presidencia nicaragüense no ha emitido comentarios sobre la medida.
En junio de 2023, durante la visita a Managua del entonces presidente iraní, Ebrahim Raisí, ambos gobiernos firmaron tres memorandos de entendimiento. Entre ellos se destaca la creación de una Comisión Mixta Intergubernamental para la cooperación económica, comercial y científica.
La alianza política quedó reafirmada en febrero de 2025, cuando Laureano Ortega Murillo, hijo de los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo y responsable de las relaciones diplomáticas y comerciales del Gobierno, afirmó que Nicaragua e Irán mantienen una alianza política e ideológica frente a lo que denominó “el imperio”, en alusión a Estados Unidos.
Pero el comercio bilateral entre Managua y Teherán es casi inexistente. De acuerdo con los datos disponibles, en 2022 las ventas de Nicaragua a Irán llegaron a 111.000 dólares, mientras que las importaciones de productos iraníes sumaron 30.000 dólares en el 2023.
Ante este panorama, el analista político y exdiputado Eliseo Núñez considera que el margen de maniobra del Gobierno Ortega-Murillo es limitado, aunque no descarta que Managua intente distanciarse de Teherán.
“No me extrañaría que repudien estos tratados con Irán a través de una resolución de la Asamblea Nacional”, apuntó.
El economista Marco Peña opina que el escenario es especialmente delicado porque Estados Unidos percibe a Nicaragua como un punto de acceso de actores extra-regionales considerados “hostiles”.
Ortega, de 80 años, mantiene una estrecha relación política con Irán desde hace 19 años, cuando regresó al poder en Nicaragua. El líder nicaragüense, que también gobernó durante una década tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, ha calificado en distintas ocasiones a la Revolución Islámica de Irán y a la Revolución Sandinista como “revoluciones hermanas”, al haber alcanzado el poder en 1979. EFE