
El vínculo cercano entre Froilán y el rey emérito Juan Carlos se volvió más visible tras confirmarse que, durante el funeral de la princesa Irene de Grecia en Atenas, el nieto del monarca decidió permanecer en Abu Dabi para acompañarlo en un momento especialmente delicado. Según informó El Español, Froilán optó por no unirse al resto de la familia Borbón en la capital griega tras el reciente fallecimiento de la hermana menor de la reina Sofía, que murió el 15 de enero en el Palacio de la Zarzuela, a los 83 años, como consecuencia de una enfermedad neurodegenerativa.
El medio El Español detalló que los principales representantes de las familias reales española y griega se reunieron en Atenas para rendir homenaje a la princesa Irene. La reina Sofía, los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía, así como las infantas Elena y Cristina, Victoria Federica y los hijos de Cristina, Pablo, Miguel e Irene Urdangarín, modificaron sus agendas para asistir a la ceremonia de despedida. Todos mantenían una relación cercana con Irene de Grecia, a quien le profesaban un cariño personal y familiar, y a quien solían llamar 'tía Pecu'.
A pesar de la nutrida presencia Borbón en el funeral, la ausencia tanto del rey emérito como de algunos de sus nietos fue notoria. Juan Urdangarín, hijo mayor de la infanta Cristina, tampoco asistió, debido a su residencia en Londres, informó el citado medio. En el caso de Froilán, El Español explicó que si bien estuvo contemplando la posibilidad de regresar a España para acompañar a su familia en la despedida, finalmente decidió quedarse en Abu Dabi, donde reside desde principios de 2023.
El estado de salud del rey emérito tuvo un papel fundamental en esta decisión. El Español reportó que los médicos desaconsejaron a Juan Carlos realizar el desplazamiento primero a Madrid y después a Atenas, debido al esfuerzo físico que implicarían esos traslados, teniendo en cuenta su condición actual. De hecho, el propio deseo del monarca era brindar apoyo a la reina Sofía durante esta pérdida, pero las recomendaciones médicas fueron concluyentes.
La relación entre Froilán y su abuelo ha ido fortaleciendo la percepción de un vínculo especial, según consignó El Español. Fuentes próximas a la familia citadas por el diario explican que el joven quiso evitar que don Juan Carlos quedase solo durante los días críticos tras la muerte de Irene de Grecia, un gesto interpretado como muestra directa de la afinidad y apoyo intergeneracional.
El funeral, realizado en Atenas, reunió a miembros de las dos casas reales y puso de manifiesto la importancia afectiva de Irene en la familia, especialmente para la reina Sofía, afectada por la pérdida de quien había sido su hermana menor, compañera y consejera. Desde el entorno de la familia real citado por El Español, se describe a la princesa Irene como figura central y querida con la que tanto hijos como nietos de Sofía mantenían contacto frecuente.
A pesar del contexto de duelo, la cobertura del evento reflejó tanto las ausencias justificadas por motivos de fuerza mayor, como la de Juan Carlos, como aquellas marcadas por decisiones personales relacionadas con el apoyo a miembros cercanos, en el caso de Froilán. La estancia prolongada de este último en Abu Dabi, desde el año anterior, influyó en su elección, destacó nuevamente El Español, subrayando que el acompañamiento al rey emérito adquirió relevancia emocional dada la situación de ambos.
Dentro de los detalles del funeral, varios integrantes de la familia real española pausaron sus compromisos habituales para reunirse con la reina Sofía, extendiendo su cercanía y soporte en un momento de profundo pesar. El funeral y entierro de Irene de Grecia permitió fortalecer los lazos entre ambas familias reales y evidenció el papel que jugaba la fallecida princesa en el seno de su familia extendida.
La ausencia de algunos nietos en la ceremonia se produjo tras la capilla ardiente en Madrid, a la que tampoco asistieron Juan Urdangarín ni Froilán, reportó El Español. En el caso de Froilán, el motivo principal obedeció a la necesidad de brindar apoyo directo al rey emérito, quien afrontaba no solo los desafíos de la edad y la salud, sino también el impacto emocional de la reciente pérdida familiar.
El seguimiento mediático de este adiós marcó la sintonía entre el dolor privado de la familia y la expectación pública que suscitan sus miembros, destacando tanto las presencias como las ausencias y las razones detrás de ellas.