Lecornu adopta la parte de los ingresos de las cuentas de 2026 y se expone a mociones

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París, 20 ene (EFE).- El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este martes que aprobó la parte de los ingresos de los presupuestos del país para 2026 sin voto parlamentario, como ya había anunciado, situación que le expone a al menos dos mociones de censura, con pocas probabilidades de prosperar en este momento.

En una sesión en la Asamblea Nacional francesa, Lecornu concretó que activará el artículo 49.3 de la Constitución, que él mismo aseguró en octubre pasado que no utilizaría en ningún caso para dar todo el margen a la negociación parlamentaria, ante la imposibilidad manifiesta de los parlamentarios a consensuar las cuentas para 2026.

"Francia tiene que tener un presupuesto y como el Parlamento no puede adoptar esa responsabilidad hasta el final (...) el Gobierno se responsabiliza" por activar el 49.3 por la parte de ingresos del Presupuesto de 2026, dijo Lecornu.

El primer ministro, al frente de un Gobierno con una mayoría relativa en la Asamblea, deberá también de aprobar la parte de gastos de las cuentas a través del 49.3.

La partida de ingresos de 2026 se dará por aprobada, a no ser que prosperen las mociones de censura que ya han advertido que presentarán la ultraderecha de Marine Le Pen y la izquierda radical de Jean-Luc Melénchon.

Ambas, que deberían votarse antes del fin de semana, tienen pocas probabilidades de prosperar en este momento, pues el Partido Socialista (PS) -satisfecho por las últimas concesiones de Lecornu- ha dado señales de que no votará en favor de ellas.

En ese capítulo de ingresos, el Ejecutivo se ha comprometido a incluir la subida de impuestos sobre los beneficios de las grandes empresas del país, introducida en 2025 para un solo año pero que los socialistas reclamaban mantener para financiar el resto de las concesiones sociales.

En total, el Ejecutivo aspira a ingresar 8.000 millones de euros suplementarios por esa vía, destinada a las 300 mayores empresas del país, frente a las 400 a las que se dirigía ese impuesto el año pasado.

Lecornu, un macronista que viene del campo conservador, ha sido criticado por su antigua familia política y el mundo empresarial, que acusan al dirigente de prever gastos muy elevados que podrían comprometer el déficit público francés.

El primer ministro ha asegurado que este indicador se mantendrá por debajo del 5 % del PIB -como pide Bruselas-, tras haber cerrado 2024 en el 5,4 %. EFE