Durante las investigaciones realizadas con modelos animales y en el seguimiento clínico de más de medio millar de pacientes, el equipo científico ha detectado que los neutrófilos, una clase de células inmunes, modifican su comportamiento dependiendo de la fase del ciclo circadiano, adquiriendo en determinadas horas del día un carácter más proinflamatorio. Esta observación, documentada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en un artículo publicado en Circulation Research, se traduce en que el daño cerebral producido por un ictus y la posterior recuperación del paciente pueden depender en gran medida del momento en el que ocurre el evento.
Según el CNIC, estas variaciones circadianas afectan de manera directa a la circulación colateral, la perfusión cerebral y la magnitud de la lesión isquémica tras la interrupción del flujo sanguíneo cerebral. La responsable principal del estudio y directora del Laboratorio de Fisiopatología Neurovascular del CNIC, María Ángeles Moro, ha precisado que estas alteraciones tienen impacto a través de mecanismos de inmunotrombosis. Los resultados han revelado que el estado del sistema inmunológico al inicio del ictus determina diferencias sustantivas tanto en la gravedad del episodio como en la velocidad y calidad de la recuperación, según publica el CNIC.
El ictus isquémico representa una de las primeras causas de muerte y discapacidad global. Si bien existen avances importantes en los tratamientos de la fase aguda, persisten interrogantes sobre la notable variabilidad en la evolución de los pacientes, lo cual, de acuerdo con el CNIC, podría explicarse por mecanismos biológicos que hasta ahora no se comprendían plenamente. En este contexto, el nuevo estudio pone el foco en la regulación circadiana de la respuesta inmune como un factor determinante para estas diferencias.
Mediante experimentos realizados con ratones y el análisis de datos clínicos de más de 500 personas afectadas por ictus, los investigadores advirtieron que, en ciertos momentos del ciclo diario, los neutrófilos liberan en mayor cantidad unas estructuras denominadas trampas extracelulares (NETs). Según Sandra Vázquez-Reyes, integrante del CNIC y ahora vinculada al Hospital General de Massachusetts y a la Facultad de Medicina de Harvard, la formación aumentada de estas NETs puede generar obstrucciones en los vasos cerebrales de pequeño calibre, favoreciendo la inmunotrombosis y amplificando la lesión neurológica.
Por contraste, el mismo equipo identificó que en otros intervalos del ciclo circadiano, cuando los neutrófilos exhiben un comportamiento menos inflamatorio, la perfusión cerebral mejora y disminuye la expansión del daño provocado por el ictus. Alicia García-Culebras, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, subrayó que este hallazgo clarifica las razones por las que pacientes con perfiles clínicos similares pueden experimentar desenlaces muy diferentes tras un ictus.
Además, el estudio introduce el concepto de inflamación vascular regulada por el reloj circadiano como un proceso también presente en personas. Ignacio Lizasoain, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital 12 de Octubre (i+12) y de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, junto a Patricia Calleja, neuróloga de la Unidad de Ictus del mismo centro, señalaron que los biomarcadores asociados a la inflamación y la actividad de neutrófilos en sangre siguen patrones diarios, por lo que se correlacionan con la gravedad del cuadro y la calidad de la circulación colateral durante el episodio isquémico.
El CNIC reportó que el análisis de estos biomarcadores y la integración del horario biológico del paciente puede abrir nuevas oportunidades terapéuticas. Los autores del trabajo, según describe el CNIC, sostienen que tanto el momento de la jornada como la regulación circadiana del sistema inmune deberían considerarse para potenciar la eficacia de futuros tratamientos y desarrollar estrategias de cronoterapia dirigidas más precisamente al perfil temporal de cada paciente.
El artículo explica, además, que utilizar biomarcadores sanguíneos específicos asociados a los procesos de inmunotrombosis permitiría individualizar la atención médica dependiendo tanto de las características del paciente como del periodo biológico en el que se produce el ictus. Esta aproximación, de acuerdo con los responsables del estudio, podría mejorar de manera significativa la recuperación y reducir la discapacidad a largo plazo vinculada a los accidentes cerebrovasculares.
Últimas Noticias
Merz dice que ataques de EE.UU e Israel a Irán acabarán cuando Teherán cese sus amenazas
La Comisión Europea invierte 29,7 millones de euros para restaurar 26.200 hectáreas de humedales en España
El mayor proyecto financiado por el programa LIFE busca mejorar ecosistemas en 107 áreas protegidas, fortaleciendo la lucha contra inundaciones y sequías, además de impulsar biodiversidad y salud ambiental, según informó la institución europea este lunes

Los tóxicos ambientales aumentan el riesgo de enfermedades crónicas, según expertos
Especialistas reunidos en un congreso internacional advierten que la exposición cotidiana a compuestos químicos y contaminantes agrava afecciones neurológicas, hormonales y metabólicas, subrayando la urgencia de mejorar diagnóstico, formación médica y reconocimiento institucional de estas patologías
Europa incrementó un 210% la importación de armas y es la región del mundo que mas se rearma en la última década
La modernización militar y la colaboración entre países impulsan el crecimiento del sector defensivo en el continente, donde la transferencia de tecnología, la diversificación de alianzas y el desarrollo industrial refuerzan la autosuficiencia y la resiliencia ante crisis internacionales

Rodolfo Sancho, sus primeras palabras tras las duras acusaciones de Silvia Bronchalo
