Greenpeace denuncia "unos pocos terratenientes" reciben la mayor parte de la PAC y pide más dinero para acción climática

La organización ecologista internacional alerta sobre la concentración de las ayudas agrarias europeas cuyo reparto favorece a grandes dueños de tierras y deja al margen a productores vulnerables, reclamando cambios en los criterios de asignación y mayor inversión verde

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La proporción de subvenciones agrarias que se destina a un número reducido de grandes propietarios y empresas agrícolas configura un panorama desigual en la distribución de fondos europeos, según el informe publicado este martes por la oficina europea de Greenpeace. El documento revela que, en España, apenas el 1% de los beneficiarios recibe el 28% de los recursos asignados por la Política Agrícola Común (PAC), y en Países Bajos ese grupo concentra un 40% del total. El medio detalló que la organización ambientalista exige modificar los criterios de reparto y solicita que como mínimo la mitad del presupuesto de la PAC se oriente de forma prioritaria a iniciativas centradas en el clima y el medio ambiente antes del cierre del actual periodo de programación.

Según el análisis realizado por Greenpeace, la investigación agrupó datos de seis países de la Unión Europea: República Checa, Dinamarca, Alemania, Italia, Países Bajos y España. En todos ellos, el 10% de los principales receptores de fondos percibe de media dos tercios del total de las ayudas disponibles, mientras que el 20% superior recibe alrededor del 80%. En concreto para España, el 10% recibe el 62% del dinero asignado por la PAC, y cuando se amplía al 20%, el porcentaje asciende al 79%. El informe aclara que, en el caso de los pagos directos —aquellos destinados específicamente a preservar la renta de los agricultores—, el 20% de las mayores explotaciones capta el 74% de los fondos correspondientes en territorio español.

De acuerdo con el informe de Greenpeace, esta alta concentración de los recursos de la PAC genera un efecto que repercute en la viabilidad de la agricultura a pequeña escala en Europa. El trabajo de la organización indica que dos millones de explotaciones, lo que representa el 44% del total, han reducido su tamaño o han dejado de existir. En España, durante el periodo entre 2007 y 2011, cerca del 36% de las explotaciones desaparecieron, a pesar de que estas representaban más del 60% del conjunto nacional.

Según publicó Greenpeace, la dinámica actual de distribución de subvenciones agrícolas beneficia fundamentalmente a propietarios ricos y explotaciones industriales, dejando al margen a productores vulnerables y entorpeciendo la transición hacia modelos agrícolas más sostenibles. La organización advierte que las ayudas se "quedan en manos de los ricos" y no facilitan suficiente respaldo a quienes se encuentran en situaciones críticas de viabilidad económica, ni a pequeñas explotaciones agroecológicas ni a productores interesados en adoptar prácticas respetuosas con el entorno.

El medio también reportó que la publicación del informe coincide con el contexto de las negociaciones sobre el presupuesto comunitario para los próximos años. En este marco, Greenpeace remite una serie de demandas dirigidas a las autoridades de la Unión Europea, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Entre las propuestas de la organización figura la supresión gradual de los pagos directos basados únicamente en superficie agrícola, y la puesta en marcha de un sistema que priorice el apoyo a las explotaciones con mayor valor ecológico y social.

La investigación difundida por la ONG detalla también la petición de establecer escalas de ayudas decrecientes y límites máximos por beneficiario, de modo que se evite la acumulación de fondos públicos en manos de grandes propietarios y se favorezca una distribución más equitativa entre los distintos modelos agrarios. Greenpeace concluye que, sin cambios sustanciales en los mecanismos de asignación, la PAC seguirá siendo un instrumento que refuerza las desigualdades en el sector agrícola europeo, excluyendo a quienes optan por modelos productivos sostenibles y dejando sin apoyo suficiente a los pequeños agricultores, especialmente en el contexto actual de adaptación a los desafíos climáticos y ambientales.