Enrique Bermúdez
Adamuz (Córdoba, España), 19 ene (EFE).- El pequeño pueblo cordobés de Adamuz (sur de España), de unos 4.000 habitantes, vive desde la noche del domingo volcado con las víctimas de la tragedia ferroviaria que se produjo en su término municipal por el descarrilamiento de dos trenes, con al menos 40 muertos y decenas de heridos.
La caseta municipal, dedicada a los eventos más festivos del pueblo, se ha convertido en el triste escenario de un drama, con numerosas mantas apiladas, que llevaron durante la noche vecinos del pueblo, y algo de comida y bebida para que los pasajeros afrontaran la dura madrugada, aunque ya no queda ninguno de ellos, pues todos fueron trasladados progresivamente a Córdoba, la capital de la provincia.
En el recinto sí se encuentran decenas de medios de comunicación nacionales e internacionales, pendientes del recuento de víctimas, de las novedades y de los responsables políticos que han acudido este lunes, entre ellos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo regional de Andalucía, Juanma Moreno.
En un clima cooperación institucional, como la que se repite desde anoche, Sánchez y Moreno visitaron el lugar del siniestro y después comparecieron ante los medios, acompañados de otras autoridades.
Esta colaboración no hace más que continuar lo que iniciaron la pasada noche los vecinos del pueblo, que se volcaron desde el primer momento con las víctimas, como "un ejemplo de solidaridad", explicó a EFE el alcalde, Rafael Ángel Moreno.
El regidor, que recibió una llamada del 112 avisando del suceso, fue de los primeros en llegar a la zona con la Policía Local y Protección Civil, donde comenzaron a ayudar, primero al tren descarrilado, y después al otro con el que había chocado al invadir la vía contraria, que estaba a casi un kilómetro de distancia, y donde, con linternas, vieron la verdadera magnitud de la tragedia.
La respuesta del pueblo fue rápida: mantas, comida, bebida, vehículos propios para llegar a los trenes, grupos electrógenos o herramientas para una primera asistencia.
Los familiares de las víctimas, que pasaron la noche en el pueblo con ayuda psicológica, fueron trasladados esta mañana a Córdoba, al igual que los cuerpos sin vida de los fallecidos rescatados.
"Vamos a ver cómo salimos de esto", lamenta el alcalde de un pueblo que, pese a no tener a sus vecinos entre las víctimas, han vivido la tragedia en primera persona.
Un ejemplo de la solidaridad del pueblo es el lotero Gonzalo Sánchez, que cuando oyó las sirenas se trasladó al lugar en su coche y después, al ver la dificultad para acceder, ofreció a la Guardia Civil volver con su quad, explicó a EFE.
En ese vehículo comenzó a trasladar a pasajeros, algunos heridos, hasta de seis en seis. Gonzalo no recuerda las veces que fue y volvió sacando de allí a personas, pero sí lo que le repetían una y otra vez: "Gracias, gracias, gracias".
"Sabes más o menos a lo que vas, pero cuando llegas allí te encuentras el infierno", sentencia. EFE
(Foto) (Vídeo)
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