El PIB de China creció un 5% en 2025, en línea con el objetivo de Pekín, a pesar de los aranceles

Las cifras oficiales confirman que el Gobierno chino alcanzó su meta anual gracias al empuje industrial y las exportaciones, sin embargo, expertos advierten sobre vulnerabilidades internas e insisten en la urgencia de políticas macroeconómicas más activas en 2026

Guardar

La economista principal para China de Oxford Economics, Sheana Yue, señaló que el repunte de la economía china hacia finales de 2025 se debió principalmente al fortalecimiento de la actividad industrial y al aumento de las exportaciones; en ese contexto, la previsión de un incremento en el apoyo fiscal planeado para impulsar el Plan Quinquenal sugiere un probable aumento de la inversión en sectores manufactureros que responden a las directrices oficiales. Según publicó la Oficina Nacional de Estadística (ONE), la economía china creció un 5% durante 2025, cumpliendo el objetivo anual fijado por las autoridades de Pekín pese a la presencia de aranceles y otras presiones internacionales. De acuerdo con lo informado este lunes por el órgano estadístico, el producto interior bruto (PIB) del país asiático alcanzó los 140,2 billones de yuanes, equivalentes a 17,3 billones de euros.

El análisis detallado del comportamiento sectorial evidenció que el sector primario, que engloba actividades agrícolas y ganaderas, avanzó un 3,9%. El sector industrial mostró un aumento del 4,5%, mientras que los servicios registraron la mayor subida con un 5,4% anual. Esta dinámica sectorial sugiere una aportación diferenciada al crecimiento general, con los servicios ganando terreno dentro de la composición del PIB. La ONE, en la presentación de estos datos, resaltó que "la economía nacional mantuvo un ritmo de progreso constante en 2025 a pesar de las múltiples presiones", a la vez que identificó la aparición de problemas persistentes junto con nuevos desafíos para el desarrollo económico de China.

Respecto a los datos por periodos, la publicación oficial consigna que entre octubre y diciembre de 2025, el PIB creció un 1,2% frente al trimestre inmediatamente anterior, que había marcado un 1,1%. En la primera mitad del año, el avance fue homogéneo con un crecimiento del 1,2% en el primer trimestre y del 1,1% en el segundo. En términos interanuales, la expansión del cuarto trimestre fue del 4,5% en comparación con el mismo periodo de 2024; los trimestres previos evidenciaron tasas del 4,8% en el tercero, 5,2% en el segundo y 5,4% en el primer trimestre, según detalló la ONE.

El organismo estadístico subrayó en su comunicado la necesidad de "adoptar políticas macroeconómicas más proactivas y eficaces", haciendo hincapié en la urgencia de medidas para expandir la demanda interna, mejorar la capacidad productiva y optimizar la asignación de recursos existentes y nuevos. La ONE advirtió además que el "impacto de los cambios en el entorno externo es cada vez mayor" y que el desajuste entre la fortaleza de la oferta y la debilidad de la demanda interna resulta particularmente evidente. Estas consideraciones han llevado a llamados a un enfoque político más activo para afrontar la complejidad de la coyuntura económica.

Sheana Yue, en declaraciones recogidas por la publicación, apuntó que el estímulo de la industria y el repunte de las exportaciones pudieron compensar parcialmente el bajo desempeño de sectores relacionados con la vivienda y el consumo interno, que permanecen en situación frágil. Según la economista, “es probable que el impulso del lado de la oferta sea el principal ancla del crecimiento en 2026”, señalando que las orientaciones del Plan Quinquenal apuntan a mantener el desempeño de los segmentos de manufactura de alta tecnología y actividades industriales ligadas a las exportaciones, para tratar de contrarrestar la debilidad estructural en la vivienda y el consumo.

El contexto descrito por la ONE y por analistas como Yue sugiere que China buscará fortalecer las bases de su crecimiento a través del soporte fiscal y de una mayor inversión dirigida según los objetivos del gobierno. A pesar de cumplir la meta del 5% de expansión, existen presiones relevantes tanto desde el frente externo, afectado por aranceles y ajustes en los mercados internacionales, como del interno, donde la demanda doméstica y el sector inmobiliario muestran síntomas de debilidad persistente. Los desafíos mencionados incluyen la necesidad de equilibrar la solidez manufacturera y exportadora con la consolidación de un mercado interno más dinámico.

La presentación de los datos de la ONE recoge también una autocrítica sobre la aparente fragilidad que caracteriza a ciertos sectores clave y evidencia la intención de las autoridades de ajustar su enfoque de políticas macroeconómicas para enfrentar la volatilidad mundial y los problemas internos. El reporte del órgano estadístico acentúa la demanda de un entorno más dinámico y de soluciones estructurales para nuevos problemas económicos, indicando que el enfoque de 2026 estará marcado por decisiones orientadas a asegurar un crecimiento sostenido y menos vulnerable a los vaivenes globales o a las insuficiencias del consumo y la inversión inmobiliaria nacionales.