El Gobierno anuncia un alto el fuego con las FDS que le concede el control estratégico del noreste del país

El presidente sirio informó sobre un pacto con milicias kurdas y árabes que permite a Damasco tomar posiciones clave en Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka, incorporando fuerzas locales y controlando recursos estratégicos, mientras se reconocen derechos identitarios kurdos

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La reciente firma de un decreto sobre el reconocimiento de la identidad kurda marca un hito dentro de las negociaciones entre el Gobierno de Siria y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), cuyos líderes kurdos reclamaron días atrás que sus derechos quedaran incluidos en la Constitución nacional y no solo basados en instrumentos provisionales. Este contexto ha sido fundamental para que el presidente sirio, Ahmed al Shara, anunciara un alto el fuego con las FDS que permite a Damasco retomar el control absoluto de los puntos estratégicos en la región semiautónoma del noreste del país. Según detalló la Presidencia siria, el acuerdo cubre las gobernaciones de Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka, e implica cambios en la estructura militar, administrativa y civil.

De acuerdo con la información presentada por la Presidencia siria y recogida por medios internacionales, el pacto establece la integración de las autoridades locales y de las milicias kurdas-árabes —brazo militar de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES)— al aparato estatal sirio. Hasta el momento del anuncio, ni la AANES ni las FDS, consideradas su fuerza militar de facto, han emitido comentarios oficiales respecto a los acuerdos ratificados.

El acuerdo contempla el cese inmediato de la ofensiva militar lanzada anteriormente por el Ejército sirio en el noreste del país. Tanto la AANES como las FDS reconocerán una transferencia administrativa y militar completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa a manos del Gobierno central de Siria, según comunicó la Presidencia siria. Además, todas las instituciones civiles ubicadas en la gobernación de Hasaka pasarán a formar parte de las estructuras administrativas y estatales ya existentes bajo control de Damasco.

El control de los recursos estratégicos constituye un punto relevante del acuerdo. Según reportó el medio, el Gobierno sirio asumirá la gestión directa de todos los cruces fronterizos y de los yacimientos petroleros y de gas ubicados en la región, elementos que durante años han sido objeto de disputa. La protección de estos recursos recaerá en fuerzas regulares, con el objetivo de asegurar que los beneficios de tales explotaciones retornen íntegramente al Estado sirio.

A nivel militar, las FDS aceptan replegarse hacia la zona situada al este del río Éufrates, consolidando así el control de Damasco sobre las posiciones estratégicas en juego. El acuerdo también abre la puerta a que las milicias puedan presentar “una lista de líderes” para ocupar cargos importantes dentro de las estructuras militares, de seguridad y civiles del Gobierno central, de acuerdo con la información difundida oficialmente. Esta disposición responde al historial de intentos previos, hasta ahora infructuosos, por incorporar a las fuerzas locales kurdas y árabes al aparato estatal sin ceder a sus demandas sobre autonomía federal.

Otra de las aristas del pacto reside en materia de representación e identidad. Las FDS y la administración kurdo-árabe reconocen como válido el decreto reciente en que el presidente Al Shara ratifica “la existencia de una identidad kurda” en el país, lo que representa un avance en la visibilización institucional de la diversidad étnica. No obstante, según consignó la fuente, solo unos días antes las partes kurdas manifestaban su inconformidad con que sus derechos dependan de textos considerados provisionales, insistiendo en su incorporación a una Constitución de alcance nacional.

En lo relativo al manejo de las secuelas del conflicto con el Estado Islámico, el Ejecutivo sirio asumirá la administración de los campamentos que albergan a familiares de miembros de la organización yihadista, espacios que, hasta este nuevo acuerdo, permanecían bajo la custodia de las fuerzas kurdas. Según puntualizó la información oficial difundida, Damasco se compromete a cooperar plenamente con Estados Unidos en la lucha contra las células remanentes del Estado Islámico, reconociendo la importancia que el papel de las FDS ha tenido como aliadas de Washington en esas operaciones.

Tal como publicó la fuente citada, este acercamiento entre el Gobierno central sirio y las fuerzas kurdas y árabes, enmarcado por la firma de decretos sobre derechos identitarios, el control de recursos naturales clave y la integración militar y administrativa, marca una nueva etapa en el complejo proceso de reintegración y pacificación del noreste sirio. Aunque las autoridades autónomas y las milicias aún no han hecho públicas sus valoraciones, el acuerdo representa el resultado más concreto tras repetidos esfuerzos por conseguir una distribución de poder y reconocimiento mutuo tras años de enfrentamientos y negociaciones entre las partes involucradas.