Redacción Medioambiente, 16 ene (EFE).- El Tratado de Alta Mar (o Tratado Global sobre los Océanos) entra oficialmente en vigor este sábado, marcando un logro histórico en la protección oceánica y estrena una nueva era en su gobernanza a nivel global.
Este Acuerdo sobre la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional (BBNJ) -como se denomina oficialmente- establece, por primera vez, un marco jurídico para salvaguardar la biodiversidad en aguas internacionales, que abarcan casi un 50 % de la superficie del planeta.
Al convertirse en Ley internacional, con la ratificación de 82 países, el documento aporta garantías de que los beneficios de los recursos oceánicos se repartirán entre los países equitativamente.
En un comunicado, la embajadora de Singapur para el Derecho Internacional, Rena Lee, que presidió las negociaciones y fue clave para lograr su adopción en 2023, ha subrayado que su entrada en vigor supone "un hito para el multilateralismo y para los años de dedicación, diálogo y ardua labor cooperativa de innumerables personas comprometidas en todo el mundo".
Ese documento permite delimitar áreas marinas protegidas (las AMP) en alta mar; establecer obligaciones sobre cómo garantizar el uso sostenible de los recursos oceánicos; priorizar el desarrollo de capacidad y el acceso a la tecnología y establecer mecanismos para garantizar una distribución equitativa de los beneficios.
Por su parte, la directora de la Alianza por la Alta Mar, Rebecca Hubbard, recuerda que "las aguas internacionales están llenas de vida, desde el diminuto plancton hasta las grandes ballenas que dependen de él" y considera que se está "empezando a comprender lo importante que es este vasto mundo interconectado para la salud de todo nuestro planeta".
Varias obligaciones legales que detalla el documento dependerán de la creación de las instituciones y mecanismos del tratado aunque algunas se tendrán que implementar de manera inmediata desde el primer día.
Así lo ha explicado en una sesión virtual con medios de comunicación celebrada esta semana la coordinadora regional para Asia de la Alianza de Alta Mar, Reza Sakharjahukos.
Sobre este punto, por ejemplo, las Partes tendrán la obligación de llevar a cabo una evaluación de impacto ambiental en caso de que haya alguna actividad planificada en zonas que estén fuera de la jurisdicción nacional o cualquier actividad dentro de la jurisdicción nacional con un impacto significativo en alta mar.
Los gobiernos deberán notificar públicamente dichas actividades y, al mismo tiempo, las partes deben promover los objetivos del tratado cuando participen en otros organismos internacionales, como los que regulan el transporte marítimo, la pesca y la minería de los fondos marinos.
Tras la puesta en marcha del texto, los países deberán celebrar la primera Conferencia de las Partes del Tratado "antes del 17 de enero de 2027 como muy tarde" en Nueva York (EE. UU.), según indicó esta semana Adam McCarthy, primer secretario adjunto del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia y copresidente del Comité Preparatorio de BBNJ, donde ejerce de asesor jurídico.
Redacción Medioambiente, 16 ene (EFE).- El Tratado de Alta Mar, en vigor desde este sábado, plantea varios interrogantes clave acerca de su cometido. Entre ellos, por qué este acuerdo supone un hito histórico, qué garantías ofrece y qué amenazas afronta la vida marina.
A continuación se enumeran las cuestiones más relevantes:
Han hecho falta casi 20 años de negociaciones para que el 4 de marzo de 2023 los gobiernos de todo el mundo terminaran el texto de un nuevo Tratado de las Naciones Unidas (ONU) para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional (BBNJ), en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM).
Tras su traducción a los seis idiomas oficiales de la ONU, el 19 de junio de 2023, los Estados Miembros adoptaron su texto formal. Este sábado entra en vigor ese documento tras haber sido ratificado por 82 países para poder asumirlo como Ley internacional.
Se denomina Alta Mar a las aguas internacionales que cubren más de dos tercios de la superficie oceánica mundial, lo que equivale a casi un 50 % de la superficie del planeta. Se trata de una zona oceánica ubicada fuera de las jurisdicciones nacionales de los países, gobernado de manera colectiva por todas las naciones.
La Alta Mar es uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta y un componente clave de los sistemas terrestres, como la hidrosfera y la biosfera, y ciclos (como los del carbono y el agua), con lo que resulta clave para la regulación climática.
La biodiversidad en Alta Mar se ve afectada por el impacto de la actividad humana: prácticas pesqueras destructivas -pesca de arrastre de fondo- y pesca ilegal, entre otras.
Existe otro tipo de amenazas a la vida marina como la que representa la contaminación por plásticos y productos químicos, el ruido, el transporte marítimo o la minería de los fondos marinos. También está la acidificación y el calentamiento del agua por la crisis del clima.
Una vez convertido en Ley internacional, ofrece a la comunidad internacional herramientas para proteger la alta mar al fijar requisitos con los que gestionar las actividades humanas que afectan la vida en alta mar.
Asimismo proporciona una vía legal para la creación de las primeras (AMP) en alta mar, clave para alcanzar la meta mundial de proteger al menos un 30 % del océano para 2030.
Establece pautas claras para conservar la biodiversidad en alta mar. En concreto, permitirá a la comunidad internacional efectuar evaluaciones del impacto ambiental (EIA) de las actividades que puedan dañar la vida marina y crear las primeras áreas marinas protegidas (AMP).
Garantiza el acceso y la participación justa en los beneficios relacionados con los recursos genéticos marinos (RGM).
Mejora la transferencia de tecnología para los países en desarrollo en materia de biodiversidad marina en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.
Establece una Conferencia de las Partes (COP) y otros órganos institucionales como un órgano científico y técnico, un Comité de Implementación y Cumplimiento y comités especializados, que trabajarán con las autoridades existentes que regulan la pesca, el transporte marítimo y la minería.
Estipula la votación, en caso de no llegar a un consenso, con adopción por mayoría general de dos tercios y por una mayoría de tres cuartos para las decisiones sobre la creación de AMP y cuestiones relacionadas con la participación en los beneficios monetarios de los RGM.
Según la Alianza de la Alta Mar, existe una posible laguna que exime a los órganos existentes de cumplir nuevas obligaciones en materia de EIA si ya cuentan con su propia normativa al respecto.
Se insta a las partes a promover el uso de las normas y directrices de EIA que se han elaborado en el marco del tratado.
¿Estipula nuevas normas para la minería marina?
No establece reglamentos para la minería marina ni impedirá por sí solo el inicio de la minería submarina en el océano. No obstante, aborda la conservación de la biodiversidad marina -como los RGM- en los fondos marinos de las zonas que quedan fuera de la jurisdicción nacional.
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