La Asamblea General de la ONU aprueba extender hasta 2029 el mandato de la UNRWA

Mientras aumentan las víctimas en Gaza, 151 países decidieron ampliar el respaldo a la agencia que asiste a los palestinos, aunque Estados Unidos e Israel mostraron su rechazo y persisten divisiones sobre la asistencia en territorios ocupados

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Más de 70.100 personas fallecieron en la Franja de Gaza, según las cifras presentadas en la reciente sesión de la Asamblea General de la ONU. Este saldo de víctimas, reportado en el marco de la ofensiva militar israelí que se desarrolla desde hace más de dos años en la región, subrayó la gravedad humanitaria que define la situación sobre el terreno. En este contexto, la noticia principal radica en la decisión adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas: la extensión, hasta el 30 de junio de 2029, del mandato de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), con 151 votos a favor, diez en contra—including Estados Unidos e Israel—y catorce abstenciones, según consignó el medio oficial de la ONU.

El comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, destacó tras la votación que la resolución implica una responsabilidad renovada para la comunidad internacional ante las necesidades humanitarias y de desarrollo que enfrentan los refugiados palestinos. Según informó Naciones Unidas, la decisión cobra especial relevancia tras intentos recientes por poner en duda la labor y la imparcialidad de la agencia, episodios que se intensificaron durante la escalada militar en Gaza. En este mismo sentido, la resolución "Ayuda a los refugiados palestinos", aprobada por abrumadora mayoría, reconoce el papel fundamental de la UNRWA para la distribución de ayuda humanitaria y su función como factor estabilizador en la región.

Durante el periodo de conflictividad, más de 300 trabajadores de la UNRWA resultaron muertos o heridos, una cifra señalada durante la sesión como muestra de los riesgos asumidos por el personal humanitario. Este hecho llevó a que la Asamblea General incluyera un respaldo explícito a la agencia y una condena a los ataques contra su equipo, demandando al Gobierno de Israel que respete los privilegios y protecciones que asisten a la UNRWA. De acuerdo con los documentos oficiales revisados por Naciones Unidas, los Estados miembros alertaron sobre los obstáculos y limitaciones impuestos al accionar de la agencia en los territorios ocupados.

Tanto el pleno de la Asamblea como las resoluciones relacionadas ratificaron el derecho de los palestinos a conservar y disfrutar de sus propiedades e ingresos, una cuestión que derivó en cuestionamientos a las políticas y prácticas adoptadas por Israel en Cisjordania y los Altos del Golán sirios. El medio de la ONU detalló que los textos sancionados expresan preocupación por el avance de los asentamientos y solicitan medidas contra los colonos identificados como extremistas, así como contra quienes respaldan estas actividades. La intención manifestada apunta a detener el deterioro de la situación y proteger a la población civil palestina de la violencia asociada a los asentamientos.

Durante el debate, solistas diplomáticos y representantes de los Estados miembros expusieron su inquietud por el impacto prolongado del conflicto sobre la población y sobre quienes ofrecen asistencia humanitaria. Las intervenciones recogidas por la fuente oficial remarcaron la necesidad de defender al personal internacional de los ataques y de garantizar el acceso a la ayuda en los lugares más afectados por los enfrentamientos.

Según enfatizó Philippe Lazzarini en la plataforma X, el apoyo logrado en la Asamblea General representa una manifestación de solidaridad global hacia los refugiados palestinos y reafirma el reconocimiento colectivo de la responsabilidad internacional. El comisionado general, citado por el medio de la ONU, remarcó la urgencia de convertir ese respaldo en compromisos y recursos tangibles, necesarios para que la UNRWA cumpla con su mandato hasta 2029. Lazzarini insistió en que no bastan las declaraciones de apoyo si no se traducen en financiación suficiente, un aspecto que consideró esencial para la continuidad de las operaciones humanitarias de la agencia.

El medio oficial de Naciones Unidas reportó también que el renovado respaldo internacional a la UNRWA se produce en medio de crisis humanitarias que, según coinciden analistas y dirigentes humanitarios citados en la sesión, podrían agravarse si se debilitan los recursos, capacidades logísticas o la legitimidad de la agencia. Durante el debate, se mencionaron los intentos previos por criminalizar la actividad de la UNRWA, contexto que acentuó las tensiones en torno a la votación y puso de manifiesto la persistencia de desacuerdos entre los Estados miembros.

El proceso de votación reflejó divisiones profundas, con Estados Unidos, Israel y otros ocho países rechazando la extensión del mandato y catorce delegaciones optando por la abstención, un escenario abordado en los discursos de cierre de la sesión, según detalló Naciones Unidas. Estas diferencias evidenciaron que subsisten debates no solo sobre el apoyo a la UNRWA, sino también sobre la política general en los territorios bajo ocupación.

En los textos aprobados, la Asamblea volvió a reiterar los derechos de los refugiados palestinos en materia de propiedad y acceso a ingresos. Además, el pleno expresó de manera explícita su lamento por la prórroga de políticas israelíes en los territorios ocupados, señalando la necesidad de adoptar acciones concretas para frenar los avances de colonos y proteger a los civiles palestinos.

El medio oficial de la ONU subrayó que la ratificación del mandato de la UNRWA busca garantizar la provisión de asistencia a millones de personas palestinas mientras la situación política y humanitaria permanece irresuelta. Voceros de la agencia, citados por la publicación, reiteraron que solo la transformación del apoyo político internacional en ayuda económica y logística podrá asegurar la continuidad de las tareas esenciales de la UNRWA en el corto y mediano plazo. El liderazgo de la agencia enfatizó que el desafío central tras la votación reside en la necesidad de que los Estados miembros cumplan con las obligaciones de financiación y apoyo logístico que demanda la realidad operativa sobre el terreno.