Ascienden a más de 860 los muertos por las inundaciones en el oeste de Indonesia

Las autoridades indonesias confirmaron que hay al menos 862 fallecidos, más de 2.700 heridos y 571 desaparecidos por las graves lluvias y deslaves en Sumatra, mientras equipos de rescate enfrentan obstáculos para ayudar a los afectados y localizar sobrevivientes

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Las autoridades de Indonesia han comunicado que más de 1,1 millones de habitantes han tenido que abandonar sus viviendas debido al impacto del ciclón Senyar, responsable de intensas precipitaciones, deslizamientos de tierra y severas inundaciones principalmente en la isla de Sumatra. Según informó la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres (BNPB), este fenómeno ha provocado hasta este viernes un saldo de al menos 862 fallecidos, más de 2.700 heridos y 571 personas permanecen desaparecidas en la región.

De acuerdo con la información recogida por el medio, el número de personas afectadas supera los 3,3 millones, evidenciando la magnitud de la catástrofe. La provincia de Aceh figura como la zona con mayor concentración de víctimas, seguida por Sumatra Septentrional y Sumatra Occidental. Las autoridades alertaron que la cifra de muertos podría aumentar, ya que las operaciones de búsqueda y rescate enfrentan grandes desafíos para encontrar posibles sobrevivientes y atender a los afectados.

Las labores de auxilio, en las que participan tanto el Ejército como voluntarios y equipos de emergencias, se centran en ubicar a quienes continúan desaparecidos, despejar caminos cubiertos por lodo y distribuir alimentos entre la población damnificada. Reportó la BNPB que continúan las dificultades en el terreno, lo que ha ralentizado la asistencia y la localización de sobrevivientes.

Detalló el medio que los daños estructurales derivados de las inundaciones comprometieron unas 10.000 viviendas, mientras numerosas infraestructuras públicas también resultaron perjudicadas. Las evaluaciones iniciales revelan que los incidentes incluyeron la afectación de 535 instalaciones de uso público, 184 lugares de culto, 326 escuelas, 115 edificios de oficinas, 25 hospitales o centros sanitarios, y al menos 295 puentes y carreteras quedaron inutilizables o deteriorados.

Conforme consignó la fuente, la respuesta de emergencia se despliega en las áreas más golpeadas, donde autoridades y equipos intentan restablecer la comunicación vial y proveer insumos básicos. El desplazamiento forzoso de la población ha generado una demanda elevada de albergues temporales y apoyo logístico, factores que las agencias de socorro consideran prioritarios en la fase actual de la crisis.

La BNPB realizó un llamado de atención sobre la posible evolución del balance de víctimas, a medida que se desarrolla el rescate en contextos de acceso restringido por barro, agua e infraestructuras colapsadas. Los esfuerzos locales y nacionales se mantienen centrados en atender a los millones de afectados, mientras monitorizan las condiciones climáticas ante la posibilidad de que nuevas lluvias compliquen el escenario.

Las autoridades de Indonesia también han subrayado la importancia de la colaboración interinstitucional para enfrentar las consecuencias inmediatas de la tragedia y para avanzar en las tareas de recuperación de las comunidades y áreas dañadas, detalló la agencia informativa.