Las RSF dicen que "el verdadero obstáculo" para la paz es la cúpula del Ejército, encabezado por Al Burhan

El grupo paramilitar responsabiliza a los altos mandos militares por el estancamiento de los diálogos en Sudán, mientras expresa disposición para acuerdos recientes y resalta la gravedad de la crisis humanitaria que sufre el país según la comunidad internacional

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La aceptación de una propuesta de alto el fuego por parte del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) se produjo inmediatamente después de que la organización lograra controlar la ciudad de El Fasher, en la región de Darfur Norte. Esta zona ha sufrido graves episodios de violencia, que incluyen ejecuciones, torturas y violaciones, según reportaron diversas fuentes internacionales. El contexto de esta decisión resulta significativo ante el rechazo de las autoridades sudanesas hacia Emiratos Árabes Unidos por su participación en el denominado Cuarteto, que también reúne a Estados Unidos, Arabia Saudí y Egipto, por el apoyo de este país a las RSF. Según informó Europa Press, la propuesta de cese al fuego fue promovida por este grupo de mediadores internacionales ante el agravamiento de la situación en Sudán.

Las RSF, a través de un comunicado divulgado en su canal de Telegram, identificaron a la estructura de mando de las Fuerzas Armadas sudanesas, liderada por Abdelfatá al Burhan, como el principal impedimento para alcanzar la paz en el país. El jefe del Ejército y presidente del Consejo Soberano de Transición había condicionado cualquier proceso negociador a que los integrantes del grupo paramilitar depusieran sus armas y se retiraran de los territorios ocupados. De acuerdo con Europa Press, los portavoces de las RSF describieron a la cúpula militar como continuadora de las redes del régimen de Omar Hasán al Bashir, acusándola de buscar el control del poder “sobre los cadáveres de civiles inocentes”.

En sus declaraciones, los líderes paramilitares aseguraron que han brindado una “respuesta seria y total” a las gestiones internacionales y valoraron el papel de los mediadores, en particular el del presidente estadounidense Donald Trump. Según publicó Europa Press, las RSF saludaron los “esfuerzos para detener la guerra impuesta y poner fin al sufrimiento del pueblo” y reiteraron que su compromiso resulta inquebrantable ante la población sudanesa y la comunidad internacional para desmontar el “sistema de poder y corrupción” de matriz islamista que controló el país en anteriores etapas. La organización defendió su objetivo de promover la formación de un ejército único y nacional, sin vínculos con ideologías extremistas, y reiteró las acusaciones contra Al Burhan y las Fuerzas Armadas por su supuesta relación con los Hermanos Musulmanes y otros grupos del antiguo gobierno.

Tal como consignó Europa Press, el origen del conflicto se remonta a la falta de consenso sobre la integración de las RSF dentro de las Fuerzas Armadas de Sudán, aspecto que provocó la ruptura del proceso de transición política establecido tras la caída de Al Bashir en 2019. Esta transición había quedado debilitada anteriormente por el golpe que depuso al entonces primer ministro Abdalá Hamdok en 2021. La implicación de distintas potencias regionales e internacionales en favor de ambos bandos ha intensificado las hostilidades y suscitado preocupación a nivel global.

La magnitud de la crisis humanitaria derivada del conflicto sitúa a Sudán entre las emergencias más graves del mundo, según diversas agencias y organismos citados por Europa Press. El saldo de millones de desplazados y refugiados se ha agravado porque la destrucción de infraestructuras esenciales limita la provisión de ayuda y el acceso a servicios médicos básicos en numerosas zonas. Además, la propagación de enfermedades y las dificultades para cubrir las necesidades más urgentes de los afectados han motivado reiteradas alertas de la comunidad internacional sobre las consecuencias inmediatas y futuras del estancamiento en los diálogos y la persistencia de los enfrentamientos.