
El incidente más reciente entre militares británicos y el buque ruso Yantar generó reacciones inmediatas en las esferas diplomáticas de ambos países. De acuerdo con información publicada por la agencia Europa Press, el ministerio de Defensa del Reino Unido informó que la nave rusa apuntó con láseres a aeronaves británicas que supervisaban sus movimientos cerca de la costa norte de Escocia. Este episodio sucedió después de que el Yantar fue detectado navegando en aguas territoriales británicas y bajo la vigilancia de una fragata y aviones P-8 de la Real Fuerza Aérea.
Según explicó Europa Press, el ministro de Defensa británico, John Healey, calificó la conducta rusa como “sumamente peligrosa” y advirtió que es la segunda ocasión en lo que va del año en la que el Yantar se despliega en aguas bajo jurisdicción del Reino Unido. Healey señaló en una comparecencia de prensa que Londres se mantiene alerta ante cualquier cambio de rumbo del buque, y precisó que se trató de la primera vez que el Yantar realiza un acto de este tipo dirigido directamente contra la Real Fuerza Aérea.
El medio detalló que el Yantar se observa como una plataforma destinada a operaciones de vigilancia en tiempos de paz, aunque puede desempeñar funciones de sabotaje en situaciones de conflicto. Entre sus capacidades técnicas, destaca la posibilidad de dañar infraestructuras submarinas críticas, como oleoductos o cables de comunicación. A raíz de este episodio, Healey anunció que ordenó modificar los protocolos de monitoreo naval para facultar un seguimiento más exhaustivo de unidades como el Yantar en aguas próximas al Reino Unido.
Europa Press reportó que, en respuesta a la denuncia, la Embajada de Rusia en Londres publicó un comunicado en el que pidió al gobierno británico evitar medidas que puedan intensificar la actual crisis en Europa. El mensaje de la legación diplomática rusa, difundido a través de Telegram, subrayó que las actividades de Moscú no buscan vulnerar la seguridad británica ni interfieren en sus intereses nacionales. Además, el documento atribuyó a Londres una postura rusófoba que, según la Embajada, agrava el contexto de seguridad en el continente y propicia situaciones peligrosas adicionales.
La representación rusa afirmó que las acusaciones del Reino Unido despiertan escepticismo en Moscú y afirmó: “No tenemos ningún interés en las comunicaciones de los submarinos británicos”. A través de esta declaración, Rusia procuró desmentir la existencia de actividades hostiles dirigidas contra las bases navales o redes submarinas del Reino Unido.
Este evento se produce en un contexto de vigilancia e incremento de la presencia militar por parte de la OTAN en la región. Europa Press consignó que días antes del incidente, el gobierno británico comunicó la transferencia operativa del portaaviones HMS Prince of Wales y sus cazas F-35 al mando de la Alianza Atlántica con el objetivo explícito de fortalecer los mecanismos de cooperación y defensa en Europa.
La presencia del Yantar en aguas británicas no representa un hecho aislado, ya que el buque había sido avistado en enero del presente año en circunstancias similares. Según lo consignado por la agencia de noticias, esto impulsa las autoridades del Reino Unido a reforzar el control sobre movimientos de embarcaciones extranjeras que podrían afectar la red de recursos estratégicos, como los cables de datos y los conductos energéticos ubicados bajo el Mar del Norte.
Europa Press citó también declaraciones del lado británico advirtiendo de la preparación de las fuerzas armadas ante cualquier eventualidad relacionada con movimientos inesperados del buque ruso, y enfatizó la determinación de mantener la vigilancia mediante medios navales y aéreos ante la posibilidad de nuevos incidentes en el espacio marítimo del Reino Unido.
El boletín difundido por la Embajada rusa acusó a la dirigencia británica de contribuir a un ambiente de creciente tensión, recordando que episodios anteriores de acusaciones recíprocas han afectado el equilibrio de seguridad en Europa. El texto, replicado por Europa Press, insistió en que la tarea de desescalar corresponde a todas las partes involucradas en la crisis regional.
Mientras tanto, la decisión de poner al HMS Prince of Wales y su dotación de cazabombarderos F-35 bajo control directo de la OTAN representa una medida relevante dentro del repertorio de acciones que el Reino Unido despliega frente al aumento de las actividades militares rusas en las costas y espacios marítimos cercanos a las islas británicas. Europa Press indicó que funcionarios del ministerio de Defensa consideran estas adaptaciones como parte de una estrategia orientada a asegurar la eficacia de la vigilancia y la protección de infraestructuras de valor estratégico para la seguridad nacional y la estabilidad de la región europea.
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