Barcelona (España), 12 may (EFE).- Un equipo científico internacional, con participación del centro de recuperación de fauna RIAS (Wildlife Rehabilitation and Research Center of Ria Formosa) o el Institut Pasteur de la Universidad de París, entre otros, identificó el botulismo como la causa más probable del síndrome parético, una enfermedad que provoca parálisis severa en las gaviotas y otras aves acuáticas.
En concreto, además de las instituciones citadas colaboraron el Centre for Environment Fisheries and Aquaculture Science (Cefas), el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC).
La detección del botulismo en estas aves fue realizada a través de un estudio, publicado en dos artículos en la revista Toxins, en el que participó también el Instituto español de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC).
El estudio identifica la toxina botulínica como causante del síndrome parético, que desde hace años está mermando las poblaciones de gaviotas, y sostiene que "retirar los cadáveres y controlar la calidad del agua son claves para frenar la enfermedad y evitar daños en la biodiversidad".
Durante la investigación, se analizaron 571 muestras procedentes de 377 aves, tanto sanas como con síntomas de parálisis, tomadas en la costa sur de Portugal.
Los resultados muestran que el 100 % de las 22 aves enfermas analizadas dieron positivo en neurotoxina botulínica, mientras que ninguna de las aves asintomáticas presentaba esta toxina.
El síndrome parético se manifiesta con síntomas como parálisis flácida de las extremidades, dificultad respiratoria y diarrea, impidiendo que las aves puedan alimentarse, nadar o escapar de depredadores.
El centro RIAS atiende cada año a centenares de aves con este cuadro clínico, y ha logrado la recuperación de más de la mitad, aunque hasta ahora se desconocía su origen.
Según explicó Rafael Mateo, investigador del IDAEA-CSIC y uno de los autores del estudio, "el botulismo aviar es una intoxicación provocada por la toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, que prolifera en ambientes acuáticos con altas temperaturas y exceso de materia orgánica".
Las aves suelen infectarse al consumir larvas de mosca que se desarrollan en cadáveres en descomposición contaminados por la bacteria, aunque en el caso concreto de las gaviotas no está claro si es el agua o el alimento.
Por este motivo, la retirada rápida de los cadáveres "es una buena forma de detener el ciclo", y de no hacerlo "se producen brotes que matan miles de aves", señaló el mismo autor del estudio.
En el transcurso de la investigación fue detectada la presencia de otras toxinas ambientales, como toxinas paralizantes de marisco y microcistinas (producidas por microalgas).
Los niveles detectados, sin embargo, no serían suficientes por sí solos para causar parálisis severa, por lo que los investigadores apuntan a que podrían contribuir al debilitamiento general de las aves y agravar los efectos del botulismo.
También se identificaron dos casos positivos de gripe aviar entre aves aparentemente sanas, lo que evidencia la necesidad de tener en cuenta múltiples causas posibles en los casos de mortalidad de avifauna silvestre. EFE
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