Lisboa, 5 may (EFE).- Con 50 embarazadas que dieron a luz en ambulancias el año pasado y el 16 % de la población sin médico de cabecera, la desastrosa situación de la sanidad pública en Portugal es el tema que copa los debates y los programas electorales antes de los comicios del 18 de mayo como asunto que preocupa a los votantes.
La oncóloga y presidenta de la Federación Nacional de los Médicos (FNAM), Joana Bordalo e Sá, denuncia que el sistema de sanidad público "no funciona como debería" y no duda en apuntar a "los últimos Gobiernos", tanto de los socialistas como del conservador Partido Social Demócrata (PSD), como culpables.
"Estamos con muchas dificultades porque estos ministerios, estos últimos Gobiernos, no han hecho nada para mejorar el Sistema Nacional de Salud (SNS), en especial este último (del PSD) y su Ministerio de Sanidad liderado por la ministra Ana Paula Martins", dijo Bordalo e Sá a EFE en una conversación telefónica desde Oporto.
El retrato que esta especialista hace del SNS es sombrío: Servicios de Urgencias, Obstetricia y Pediatría que cierran sistemáticamente por la falta de sanitarios, medio centenar de embarazadas que dieron a luz en ambulancias el año pasado, un fenómeno que sigue dándose en 2025, y 1,6 millones de personas sin médico de cabecera.
El motivo lo resume el presidente del Sindicato de los Médicos de la Zona Sur, el neurólogo João Proença, en declaraciones a EFE en Lisboa: "El problema aquí no es el número de médicos, es la forma en que se hace la gestión de los recursos humanos, la valorización de la carrera, los horarios, los salarios, y los años que se deben dar a la vivienda, la educación y a la formación médica posgraduada".
En Portugal hay 60.000 facultativos, de los que la mitad trabajan en el SNS. De los 30.000 que están en la sanidad pública, 10.000 son internos o residentes en fase de formación y 20.000 especialistas, una cifra esta última insuficiente según los sindicatos.
Tanto para Proença como para Bordalo e Sá, no es necesario que se forme a más médicos sino lograr que los que salen de las universidades públicas opten por trabajar en el SNS, ofreciéndoles condiciones de trabajo dignas.
Actualmente la semana laboral de médico especialista que comienza en la sanidad pública es de 40 horas y aparte está obligado a hacer horas extraordinarias, con lo que puede acabar alcanzando las 50, 60 e incluso las 72 horas semanales, lo que provoca que muchos acaben quemados, alertan los sindicatos.
Sin contar las horas extra, el salario de un especialista en los primeros años no llega a los 2.000 euros netos, en un país con ciudades como Lisboa y Oporto donde los alquileres de casas de una habitación superan los 1.000 euros.
Ante esta situación, el Gobierno en funciones del primer ministro Luís Montenegro (centroderecha) ha apostado por la semiprivatización de hospitales públicos, mientras que los socialistas liderados por Pedro Nuno Santos abogan por expandir el SNS. Y, entretanto, los médicos avisan de que van a continuar sus protestas, porque no les convencen las propuestas de los partidos.
Los facultativos no son los únicos, otros profesionales en pie de guerra son los paramédicos. Durante una huelga en octubre, hubo dos muertes de enfermos que se está investigando y que los técnicos han denunciado por el retraso que hubo en la atención de esos pacientes cuando llamaron al teléfono de Emergencias.
El presidente del Sindicato de los Técnicos de Emergencias Prehospitalarias (STEPH), Rui Lázaro, explicó a EFE que "falta mucha inversión y, sobre todo, hay falta de recursos humanos, todo ha funcionado bastante mal".
Tal es el panorama que estos paramédicos, que funcionan bajo el paraguas del Instituto Nacional de Emergencia Médica (INEM) y usan las ambulancias de este organismo, solo cubren el 15 % de las Urgencias, ya que el otro 85 % son asistidas por bomberos voluntarios.
La formación que los bomberos reciben para trabajar en una ambulancia es "muy básica" y, además, no pueden administrar fármacos, ni hacer ecocardiogramas, y ni siquiera disponen de monitores de las señales vitales.
Una visita al mayor centro sanitario de Lisboa, el Hospital Santa María, sirve para constatar el gran número de ambulancias de los bomberos voluntarios que entran y salen en el recinto.
Como pasa con los sindicatos médicos, Lázaro no ve que las condiciones vayan a mejorar porque considera que no hay diferencia entre el PSD y los socialistas; y propone como solución que los técnicos sean capacitados en las universidades y no a través de las plazas limitadas que ofrece el INEM en la actualidad. EFE
(foto)(vídeo)
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