
El Hospital Ruber Internacional ha comunicado que el pasado viernes un equipo del centro consiguió extirpar un tumor renal, preservando el resto del riñón sano, mediante la utilización del robot 'Da Vinci' y ecografía intraoperatoria.
Las doctoras Patricia Ramírez e Isabel Galante, urólogas del Equipo Ramírez Urología del Servicio de Urología y Litiasis del Hospital Ruber Internacional, fueron las encargadas de extirpar este tumor renal.
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Para llevar a cabo la intervención, que duró una hora y media, se utilizó el robot 'Da Vinci' y un ecógrafo con sonda robótica de alta definición de Fujifilm 'Arietta v60 para' facilitar la localización exacta del tumor.
"La particularidad de este caso es que la situación de la tumoración ha sido un poco complicada porque estaba prácticamente en el centro del riñón, algo que genera cierta dificultad técnica a la cirugía y ahí es donde el 'Da Vinci' aporta una mayor precisión", ha señalado la especialista en uro-oncología y cirugía mínimamente invasiva Patricia Ramírez.
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Mediante la ecografía, los especialistas pueden delimitar con precisión los márgenes del tumor. "En este caso, el paciente obtuvo los beneficios de la última tecnología en cirugía, el sistema robótico asistido por ecografía intraoperatoria. La integración del ecógrafo intraoperatorio facilita la localización del tumor, y el abordaje robótico ha permitido una extirpación con más seguridad y mínima repercusión renal", subraya Isabel Galante, especialista en cirugía robótica y laparoscópica del equipo Ramírez Urología.
Además, destaca que "esta operación conlleva riesgos que se minimizan con el robot 'Da Vinci'. La precisión que aporta permite realizar intervenciones muy complejas con unas garantías muy altas de seguridad y minimizando el daño renal que se produce durante la intervención".
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Según las expertas, un porcentaje alto de estos tumores se diagnostican en un estadio en el que aún no han aparecido metástasis, lo que mejoraría el pronóstico tras la nefrectomía sin necesidad de recurrir a tratamientos complementarios quimio o radioterápicos. "Son tumores que tienen una tasa de supervivencia muy alta tras la cirugía", sostiene Ramírez.
En el caso del paciente intervenido, para llevar a cabo la cirugía el equipo quirúrgico ha accedido al abdomen por unos pequeños orificios por los que se introducen los instrumentos que se acoplan a los brazos del robot.
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Una vez comenzada la intervención, la primera maniobra ha consistido en la identificación y liberación de los vasos sanguíneos que nutren al riñón "ya que, puntualmente, y sobre todo en tumores tan complejos, hay que interrumpir temporalmente el flujo arterial al riñón para minimizar la pérdida sanguínea y facilitar la identificación de los bordes del tumor", detalla Galante. De hecho, tal y como puntualiza Ramírez, "esta breve interrupción no afecta la función renal, que seguirá siendo normal".
"A partir de ahí se aísla el tumor intentando mantener todo el parénquima o tejido sano posible. De esta manera, se minimiza el daño al parénquima renal preservando mejor función del riñón", ha afirmado Ramírez.
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POSTOPERATORIO
"En cuanto al postoperatorio, recomendamos que el paciente permanezca en observación las primeras horas del postoperatorio, ya que, si bien es una cirugía mínimamente invasiva, no está exenta de riesgos. Dado que la cirugía consiste en extirpar parte del parénquima renal, se pueden producir sangrados posquirúrgicos que será más frecuente en las primeras 24 horas", indica la Dra. Isabel Galante.
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Si la evolución es favorable, el paciente pasa a planta donde debe permanecer ingresado entre tres y cinco días, dependiendo de la complejidad de cada caso. "De cualquier modo, el postoperatorio es más breve y tolerable que en el caso de la cirugía abierta convencional", explica Ramírez.
Además, si no se demuestra metástasis en el momento del diagnóstico y a la vista del informe anatomopatológico de la pieza quirúrgica, podría no ser necesario tratamiento complementario. "La otra posibilidad es que existiese alguna lesión en otras localizaciones. En ese caso, sí habría que ponerle un tratamiento adyuvante tras la cirugía", añade.
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En cualquier caso, afirma Galante, aunque los resultados han sido favorables, "siempre son necesarias revisiones periódicas"
Si el paciente no precisa ningún tratamiento posterior a la operación, podrá retomar su vida normal, aunque con ciertas precauciones, como no coger peso ni hacer grandes esfuerzos durante las primeras seis semanas porque, "todo aquello que aumente la presión intraabdominal, implica un riesgo de sangrado, así como posibles hernias en las incisiones de la pared", concluye Ramírez.
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