
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder de la Iglesia de Inglaterra, ha dimitido este martes 12 de noviembre, tras la presión para que dimitiera por su gestión sobre un caso de abusos cometidos por el abogado John Smyth, ya difunto, contra más de cien niños y jóvenes.
"Habiendo solicitado el permiso de Su Majestad el Rey, he decidido dimitir como arzobispo de Canterbury", señala Welby en un comunicado publicado este martes y recogido por Europa Press.
Según precisa en este texto, la investigación independiente Makin Review "ha mostrado la larga conspiración del silencio sobre los abusos atroces de John Smyth".
El exarzobispo precisa que él fue informado del caso en 2013 y que le dijeron que se había notificado a la policía, por lo que pensó "erróneamente" que se produciría "una resolución adecuada".
Welby añade que está "muy claro" que debe asumir la "responsabilidad" tanto "personal como institucional" por este "periodo retraumatizante entre 2013 y 2024".
Además, dice que, al dimitir, lo hace "con el dolor de todas las víctimas y supervivientes de abusos". "Los últimos días han renovado mi profundo sentimiento de vergüenza por los fallos históricos de protección de la Iglesia de Inglaterra. Durante casi doce años he luchado por introducir mejoras. Corresponde a otros juzgar lo que se ha hecho", explica Welby.
A su juicio, "hacerse a un lado es lo mejor para la Iglesia de Inglaterra", a la que dice amar y a la que dice haber "tenido el honor de servir". "Rezo para que esta decisión nos reoriente hacia el amor que Jesucristo tiene por cada uno de nosotros", concluye.
UNA CRECIENTE PRESIÓN PARA QUE DIMITIESE
Esta dimisión se produce tras la creciente presión para que dimitiese. Así, una petición, iniciada por tres miembros del órgano deliberativo de la Iglesia de Inglaterra (Sínodo General) había recogido varias miles de firmas que pedían su dimisión.
A estas demandas se había sumado la del primer ministro británico, Keir Starmer, que ha declarado que "las acusaciones son claramente horribles", en relación con este caso y ha mostrado su apoyo a las víctimas, a las que, según ha dicho, "se les ha fallado muy gravemente".
Según una reciente investigación independiente sobre el manejo del caso Smyth por parte de la Iglesia, Keith Makin señala, entre otras conclusiones, que "los abusos cometidos por John Smyth fueron prolíficos y abominables"; que "muchas de las víctimas" han llevado este abuso "en silencio durante más de 40 años" y que "las respuestas de la Iglesia de Inglaterra y de otros fueron totalmente ineficaces y equivalieron a un encubrimiento".
El estudio también concluye que Smyth es posiblemente el abusador "más prolífico asociado a la Iglesia" y que podría haber sido llevado ante la justicia si el arzobispo hubiera alertado formalmente a las autoridades en 2013.
Smyth, que dirigió campamentos de verano cristianos, murió a los 75 años en Ciudad del Cabo en 2018 mientras estaba siendo investigado por la policía de Hampshire, y "nunca fue llevado ante la justicia por el abuso", según dice el informe.
En una declaración personal, tras conocerse esta investigación, Welby indicó que no tenía "idea ni sospecha de este abuso antes de 2013". Si bien, reconoció que, tal y como dice el análisis, él "personalmente" no se "aseguró de que, tras la revelación en 2013, se investigara enérgicamente la terrible tragedia".
También pidió "disculpas" por no haberse "reunido rápidamente con las víctimas" después de que el Canal 4 revelara en 2017 "todo el horror de los abusos". "Prometí verlos y no lo hice hasta 2020. Eso estuvo mal", admitió.
Andrew Morse, una víctima de Smyth a quien conoció cuando era alumno en el Winchester College, Hampshire, describió a Smyth como un depredador en el programa Today de la BBC Radio Four y dijo que la admisión de Welby de que no había hecho lo suficiente desde 2013 "es suficiente para confirmar que Justin Welby junto con otros innumerables miembros de la iglesia anglicana fueron parte de un encubrimiento sobre el abuso". "Creo que debería dimitir", defendía.
Asimismo, la obispa de Newcastle, Helen-Ann Hartley, declaró a la BBC que la iglesia está "en peligro de perder total credibilidad" en materia de protección y dijo que Welby debería irse.
Welby conocía a Smyth por su asistencia a los campamentos cristianos de Iwerne en los años 70, pero la investigación dice que no había pruebas de que hubiera "mantenido ningún contacto significativo" con el abogado en años posteriores.
A lo largo de cinco décadas, desde los años 70 hasta su muerte, el informe dice que Smyth abusó de unos 130 niños y jóvenes en el Reino Unido y África.
La investigación añade que Smyth "podría y debería haber sido denunciado formalmente a la policía en el Reino Unido y a las autoridades en Sudáfrica".
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