Luis Miguel Pascual
París, 7 ago (EFE).- El jamaicano Roje Stona paralizó el Estadio de Francia con un lanzamiento de 70 metros que supuso un nuevo récord olímpico para el currículum de los Juegos de París, en una jornada en la que los estadounidenses Noah Lyles y Kenny Bednarek lograron el billete para la final de los 200 metros, una de las citas más esperadas de la competición.
También se coronó la australiana Nina Kennedy en salto de pértiga, un año después de haber compartido el oro mundial con la estadounidense Katie Moon, que se quedó con la plata en esa disciplina.
El estadounidense Quincy Hall se impuso en los 400 metros con una marca de 43.40, la quinta mejor de todos los tiempos, mientras que el marroquí Soufiane El Bakkali conservó su título olímpico en los 3.000 obstáculos.
La sorpresa la firmó Stona que se impuso al máximo favorito en lanzamiento de disco, el lituano Mykolas Alekna en una vibrante final que acabó con un récord olímpico de dos décadas.
El lituano, de 21 años, que llegaba a París cuatro meses después de haber conseguido un nuevo récord del mundo con un lanzamiento de 74,35, oficiaba de máximo favorito y en su segundo intento, con 69,97, ya destronó la marca de su padre cuando en Atenas ganó el segundo de sus oros olímpicos.
Pero Stona, que no llegaba entre los favoritos, logró un lanzamiento tres centímetros mejor y paralizó el Estadio de Francia, que le saludó con una enorme ovación.
La misma que se ganó Kennedy en el salto de pértiga, la única que superó los 4.95, cinco centímetros más que sus dos inmediatas perseguidoras, que se repartieron la plata, que fue para Moon, por que hizo un intento menos, mientras que el bronce recayó en la canadiense Alysha Newman, que consiguió el récord de su país.
En la final de 400 metros, el estadounidense Quincy Hall impuso su ránking y se impuso en la recta final al británico Matthew Hudson-_Smith, que mejoró su propio récord de Europa, 43.44, mientras que el zambiano Muzala Samukonga se hizo con el bronce, la tercera medalla que logra su país en todos los tiempos, tras el bronce del boxeador Keith Mwila en Los Ángeles y la plata del atleta Samuel Matete en los 400 metros vallas en Atlanta.
La tarde también sirvió para que quedara certificada la que será una de las grandes citas de los Juegos, el duelo en la final de los 200 metros entre los estadounidenses Noah Lyles, que buscará su segundo oro tras haber ganado el hectómetro, y Kenny Bednarek.
Ambos sacaron plaza para la final este miércoles, el primero sin brillar, se conformó con un segundo puesto en su serie por detrás del botsuano Letsile Tebogo, mientras el segundo ganó la suya.
Lyles se ha puesto como meta salir de París con tres oros. Tiene ya el de los 100 metros, es el máximo favorito para los 200, su distancia predilecta, en la que fracasó en Tokio, una espina que quiere sacarse ahora. También opta al oro en 4x100 metros.
En los 400 metros vallas, el noruego Karsten Warholm confirmó su condición de favorito logrado su clasificación para la final.
En la sesión matinal, también sacaron billete para la final de salto de altura el catarí Mutaz Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi, ambos físicamente tocados, tres años después de haber compartido el oro en Tokio.
Mientras el transalpino había colgado la víspera fotos en un hospital y aseguraba que tenía cálculos renales, el catarí se echó la mano al muslo izquierdo en su primer intento, y enseguida acudió Tamberi a interesarse por su estado. EFE
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