Keegan, entre el éxito de los clubes y los fracasos de Inglaterra

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Juan José Lahuerta

Leipzig (Alemania), 15 jun (EFE).- A Kevin Keegan, uno de los jugadores más importantes de la historia del fútbol británico, le tocó vivir una de las peores etapas de la historia de la selección inglesa: mientras los clubes ingleses reinaban en la Copa de Europa a mediados de la década de los años 70 (seis títulos), los 'pross' se quedaron fuera de tres fases finales consecutivas (Mundiales de 1974 y 1978 y Eurocopa de 1976).

Keegan, dos veces Balón de Oro (1978 y 1979) y una Balón de Plata (1977) fue una pieza clave del inicio de una de las épocas doradas del Liverpool, que entre 1976 y 1984 ganó cuatro Copas de Europa. Con el jugador británico, levantó la primera, la de 1977, además de tres títulos de Liga y dos UEFAS (1973 y 1976) antes fichar por el Hamburgo en 1977.

Futbolista 'rara avis' en el fútbol inglés de aquellos tiempos, acostumbrado a la fuerza bruta y a la ausencia de adornos, Keegan tenía un regate explosivo y una visión del fútbol más creativa y menos encorsetada que la de sus compatriotas. Extremo zurdo o mediapunta de gran llegada, cada temporada aseguraba un mínimo de quince goles en todas las competiciones.

Sin embargo, Keegan apenas pudo disfrutar de dos grandes competiciones con su selección: la Eurocopa de Italia 1980 y el Mundial de España 1982.

Por el camino, se quedó sin el Mundial de Alemania 1974, del que Inglaterra fue eliminado en la fase de clasificación tras un empate fatal frente a Polonia en Wembley. Tampoco participó en la fase final de la Eurocopa de 1976, después de terminar por detrás de Checoslovaquia en la fase de grupos. Y de Argentina 78, tres tantos en la diferencia de goles con Italia dejaron a Keegan sin Copa del Mundo.

Por eso, cuando Inglaterra consiguió un billete para la fase final de la Eurocopa de Italia 1980, se celebró a lo grande tras una larga ausencia de ocho años de las grandes competiciones internacionales.

Keegan, junto a Peter Shilton y Tony Woodcock, era la principal figura de los 'pross', que arrasaron en la fase de clasificación con siete tantos en ocho partidos para jugador del Hamburgo y vigente Balón de Oro en el año que se disputó la Eurocopa. Inglaterra tenía mucho que decir en la Eurocopa. Pero fracasó.

En el grupo B, junto a Bélgica, Italia y España, no dio la talla. Quedó tercera tras empatar 1-1 con los primeros en un duelo marcado por la violencia de los 'hooligans' en la grada; después, perdió 0-1 con los segundos y ganó 1-2 a los terceros. La calidad de Keegan sólo asomó en el segundo partido ante Italia, pero chocó contra Dino Zoff y la madera de la portería del combinado transalpino.

Ante España, Inglaterra, ya eliminada, ganó con goles de Brooking y Woodcock y se llevó la victoria gracias a que Dani erró un penalti. Keegan pasó bastante desapercibido. Como en casi toda la Eurocopa. Dejó algún destello, pero poco más. Ya tenía 29 años y aún le quedaba un último gran torneo.

Pero en el Mundial de España en 1982, una grave lesión en la espalda sólo le permitió jugar media hora en el último partido ante España. Fue su canto del cisne. Nunca más volvió a jugar con su selección. Con España terminó su única aventura en una Eurocopa y con España acabó su única aventura en una Copa del Mundo.

Y es que, Keegan fue víctima de la peor época de los 'pross', justo cuando los clubes ingleses celebraron sus mayores éxitos. Paradojas del fútbol que convirtieron a Keegan en un jugador intrascendente en las grandes citas de selecciones. EFE

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