Guterres pide poner fin al "sangriento ciclo de represalias" para evitar un conflicto regional a gran escala

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha advertido este jueves ante el Consejo de Seguridad de la ONU de que cualquier "error de cálculo" podría llevar a un conflicto a gran escala en Oriente Próximo que sería "devastador" e "impensable" para el mundo, por lo que ha hecho un llamamiento a poner fin "al sangriento ciclo de represalias". Guterres también ha reiterado que el fin de las hostilidades en Gaza "aliviaría significativamente las tensiones en toda la región", por lo que ha instado a un "alto el fuego humanitario" en el enclave palestino y a la liberación de todos los rehenes retenidos por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). En este sentido, ha indicado que para cerrar esta "peligrosa escalada" que se ha producido "tanto en palabras como en hechos" es necesaria "una acción diplomática exhaustiva". "Este momento de máximo peligro debe ser un momento de máxima moderación", ha agregado Guterres ante el Consejo de Seguridad. "Reitero mi enérgica condena de la grave escalada que representó el ataque a gran escala lanzado por Irán contra Israel el 13 de abril. El uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado es incompatible con los principios de las ONU", ha sentenciado. Por otro lado, ha recordado los "terribles ataques terroristas" perpetrados por Hamás y otras milicias palestinas el 7 de octubre, incluyendo los asesinatos en masa, el uso de la violencia sexual, la tortura y la toma de rehenes. "Fueron una negación intolerable de los valores más básicos de la humanidad", ha apuntado. De la misma forma, ha señalado que seis meses y medio de operaciones militares del Ejército israelí en Gaza han creado "un infierno humanitario". "Dos millones de palestinos han soportado la muerte, la destrucción y la denegación de ayuda humanitaria que les salvaría la vida", ha subrayado. Así, el secretario general de la ONU ha reiterado que "una operación israelí en Rafá agravaría esa catástrofe humanitaria". "Las cifras de víctimas son abrumadoras y sin precedentes tanto en velocidad como en escala", ha precisado. Guterres ha explicado que la reducción de las tensiones también debe abordar la situación "extremadamente tensa" que vive Líbano, particularmente en la frontera con Israel. "Los intercambios de disparos entre las fuerzas israelíes y Hezbolá se están cobrando un precio cada vez mayor en las comunidades civiles", ha indicado. Igualmente, ha puesto el foco en el mar Rojo, donde se debe garantizar la seguridad a la navegación. "Los ataques de los hutíes contra los barcos mercantes y comerciales siguen perturbando el comercio mundial", ha puntualizado. SOBRE LA AYUDA A GAZA Guterres ha dedicado gran parte de su discurso a hablar sobre el envío de suministros humanitarios al enclave palestino. "Israel ha asumido recientemente una serie de compromisos para mejorar la entrega de ayuda y ha habido algunos ejemplos de proceso limitado", ha señalado. "Algunas panaderías han reanudado sus operaciones en el norte y centro de Gaza, las primeras en reabrir en meses", ha remachado, si bien ha detallado que estos avances "a menudo se ven frustrados por retrasos y restricciones en otras áreas". Asimismo, ha indicado que aunque Israel haya autorizado que entren más camiones de ayuda por los cruces, las autorizaciones se conceden "cuando ya es demasiado tarde para realizar entregas" y que los equipos humanitarios regresen "de forma segura". Israel denegó entre el 6 y el 12 de abril más del 40 por ciento de las solicitudes de la ONU para pasar los controles del Ejército, según Guterres. "Necesitamos urgentemente avances significativos y medibles, incluidos, por ejemplo, la entrega irrestricta de ayuda a través del puerto de Ashdod y la reactivación del suministro de agua de Nahal Oz", ha agregado. Por ello, ha recordado que las organizaciones humanitarias, incluyendo la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), "deben poder transportar alimentos y otros suministros de manera segura y a través de todas las rutas y cruces posibles, hacia y a lo largo de cada parte de Gaza". Guterres ha insistido en que las operaciones "se enfrentan a enormes dificultades y apenas son funcionales". Además, ha cifrado en 250 los trabajadores humanitarios muertos desde el 7 de octubre. "Reitero mis llamamientos para llevar a cabo investigaciones exhaustivas de esas trágicas muertes", ha argüido.