
Dakar, 23 mar (EFE). Más de siete millones de electores están llamados este domingo a las urnas en Senegal para elegir entre 19 candidatos al sucesor del presidente saliente, Macky Sally, quien agota los dos mandatos permitidos por la Constitución.
Está previsto que 6.341 colegios electorales abran a las 08:00 hora local (misma GMT) y cierren a las 18.00 horas.
Los comicios se celebran tras la grave crisis ocasionada por el aplazamiento de la votación -prevista inicialmente para el pasado 25 de febrero- decretado por Sall por dudas sobre la idoneidad de la lista de candidatos presidenciales.
La demora electoral, que provocó fuertes protestas en las calles, dispersadas con dureza por la Policía y en las murieron al menos cuatro personas, ha despertado dudas sobre la salud democrática del país considerado más estable de África occidental.
Las elecciones se presentan como una batalla entre dos “delfines” del poder oficialista y opositor.
Por un lado, destaca el ex primer ministro Amadou Ba, de 62 años, elegido por la coalición gobernante Benno Bokk Yaakaar (“Unidos por la Esperanza”, en lengua wolof) y que simboliza los intereses del presidente Sall.
Por otro, sobresale el aspirante "antisistema" Bassirou Diomaye Faye, inspector fiscal de 43 años que representa a la coalición de su mismo nombre, y que se postula en lugar del principal líder opositor, Ousmane Sonko, cuya candidatura fue rechazada por el Consejo Constitucional, máxima autoridad electoral.
Faye y Sonko se encontraban detenidos desde mediados del pasado año y fueron liberados, ya iniciada la campaña electoral, en el marco de una amnistía como gesto de Sall para apaciguar las protestas por el aplazamiento de los comicios.
“(Si soy) elegido presidente, pretendo establecer un gobierno de unidad basado en los valores de la República, la democracia y las libertades”, aseguró Ba durante el acto final de campaña este viernes en la capital senegalesa, Dakar.
Faye puso cierre en la ciudad de Mbour (oeste). “Es hora de que Senegal abrace una nueva era, la de un Senegal soberano, justo y próspero”, destacó el candidato opositor, antes del inicio de la jornada de reflexión este sábado.
El desarrollo económico de Senegal desde la llegada de Sall al poder en 2012, especialmente en los sectores de infraestructuras y energía, con una perspectiva de crecimiento del 10,6 % para este año y del 7,4 % para el próximo, según el Fondo Monetario Internacional, ha sido el principal argumento esgrimido por Ba.
El candidato oficialista defiende una agenda continuista, donde Senegal debe convertirse en la “locomotora de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao)”.
Sin embargo, la acuciante tasa de desempleo (entre el 19 % y el 22 %), sobre todo entre los jóvenes, ha sido utilizada por la oposición como arma arrojadiza para apelar al cambio.
Además, Faye exige una renovación institucional, con la supresión del cargo de primer ministro y la creación de una Vicepresidencia, así como la salida de Senegal del franco CFA, una polémica moneda creada en 1945 por Francia (exmetrópoli) en la región, y la renegociación de acuerdos de extracción de hidrocarburos.
El problema de la migración irregular con destino final en países europeos como España ha tenido un escaso protagonismo en la campaña.
El programa de Ba apenas dedica dos páginas (de 84) a apelar al “fortalecimiento del sistema de lucha contra la migración irregular”, sin medidas específicas.
Pero el ideario de campaña de Faye no menciona ni una sola vez este asunto.
Como las políticas migratorias, el cambio climático también pasó de puntillas por la campaña.
“(De vencer), adoptaremos una estrategia ambiciosa para una agricultura inteligente frente al cambio climático, reforzando las redes de seguridad social”, aseguró a EFE Anta Babacar, de 40 años, única mujer entre los aspirantes.
Para ganar en la primera vuelta, un candidato debe obtener más del 50 % de los votos y, si nadie logra la mayoría absoluta, habrá una segunda ronda entre los dos líderes con mayor número de sufragios.
Al margen de Faye y Ba, entre los candidatos destacan Khalifa Sall, de 68 años y exalcalde de Dakar; y el ex primer ministro Idrissa Seck, de 62.
No participarán, por contra, dos de los principales líderes opositores: Sonko y Karim Wade, hijo del expresidente Abdoulaye Wade, cuyas candidaturas fueron rechazadas por el Consejo Constitucional.
La exclusión de estos políticos es vista por la oposición como un intento de allanar el camino para la coalición oficialista.
Las elecciones contarán con la supervisión de misiones de observación electoral internacionales, como la de Unión Europea, que desplegará un centenar de observadores, y la de la Cedeao.
Dakar, 23 mar (EFE).- Desconocido hasta hace meses por el gran público, la trayectoria política de Bassirou Diomaye Faye, inspector fiscal de 43 años y uno de los máximos favoritos en las elecciones presidenciales de este domingo en Senegal, siempre ha caminado bajo la sombra de Ousmane Sonko, principal líder opositor del país.
Ambos pusieron los cimientos en 2014 del partido Patriotas de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef), formación ilegalizada el pasado julio.
En poco más de una década, esta amalgama opositora se ha convertido en la segunda fuerza política de Senegal, especialmente gracias al carisma del discurso "antisistema" de Sonko y de su denuncia del neocolonialismo francés.
También ambos líderes han dado con sus huesos en la cárcel en los últimos tiempos: Sonko, de 49 años, por incitar a la insurrección, atentar contra la seguridad del Estado y asociación delictiva con una organización terrorista, además de ser declarado culpable de "corrupción de la juventud".
Y Faye por desacato a un tribunal, difamación y difusión de noticias falsas.
También ambos caminaron juntos en su salida de prisión el pasado día 14, en virtud de una amnistía general decretada por el presidente saliente, Macky Sall, para apaciguar las protestas por el aplazamiento de los comicios, previstos inicialmente el 25 de febrero.
Aunque la jerarquía política apuntaba a Sonko como figura aglutinante de los intereses del antiguo Pastef para estos comicios, el rechazo de su candidatura por parte del Consejo Constitucional a causa de su condena obligó al líder opositor a diferir sus poder, si bien no siempre estuvo claro hacia quién.
Junto a Faye, otras dos figuras afines a Sonko estuvieron en las quinielas para sustituirlo: Habib Sy, antiguo ministro de Estado; y Cheikh Tidiane Dièye, sociólogo de renombre.
Finalmente, sin embargo, Sonko se decantó por la figura más joven y moldeable de las tres, Faye, quien sí podía concurrir al no haber sido juzgado ni condenado.
Por su parte, Dièye y Sy anunciaron esta semana que retiraban sus candidaturas para integrarse en la de su compañero, una renuncia que el Consejo Constitucional no aceptó, al considerar que era demasiado tarde.
“Faye cuenta con ciertas ventajas que le destacan frente a otros candidatos: es joven y sus orígenes son modestos. Esto le permite una mayor empatía y comprensión con respecto a las preocupaciones de la gente”, explica a EFE Mustapha Guirassy, director de campaña del opositor.
Para Guirassy, que es una de las figuras claves del ideario del Pastef, “el sacrificio llevado a cabo por Faye, siendo incluso encarcelado, demuestra que nunca va a ceder en sus convicciones”.
Mientras, el candidato, convertido ahora en la estrella de una coalición que nunca esperó caminar bajo su nombre, ha buscado en los últimos días de campaña no ser visto tan sólo como el "plan B" del antiguo Pastef hacia la Presidencia.
Su discurso, no obstante, recoge el testigo obvio de Sonko.
Bajo un lenguaje populista y nacionalista, Faye aboga por la completa renovación institucional, la supresión del cargo de primer ministro con la creación de una Vicepresidencia, y una menor dependencia extranjera.
De igual modo, defiende la salida de Senegal del franco CFA, una polémica moneda creada en 1945 por Francia (exmetrópoli) y utilizada en ocho países de África occidental, así como la renegociación de los contratos de hidrocarburos con multinacionales.
"Voy a luchar para que no haya ningún secreto frente a la explotación minera y de recursos naturales. Voy a luchar para que la gente sepa qué contratos firman las empresas", aseveró hace poco el candidato durante un mitin en la ciudad sureña de Ziguinchor, uno de los bastiones opositores y donde Sonko es alcalde.
Eduardo S. Molano
Dakar, 23 mar (EFE).- Economista, casado y padre de tres hijos, Amadou Ba, candidato a las elecciones presidenciales de Senegal del próximo domingo, representa el continuismo anhelado por la coalición gobernante, Benno Bokk Yaakaar (“Unidos por la Esperanza”, en lengua wolof), y el presidente saliente, Macky Sall.
“Ba no es un desconocido o un neófito, ni en la gestión de asuntos públicos ni en la política”, dice en su biografía Madiambal Diagne, periodista y una de las figuras más cercanas al candidato oficialista.
El aspirante, de 62 años, "no necesitará ni aprender a gobernar, ni cualquier tiempo de adaptación (…) Sin embargo, no puede dormirse en los laureles y debe buscar a cada elector si espera ser elegido”, añade Diagne.
Miembro del partido fundado por Sall en 2008, la Alianza por la República (APR), Ba fue nombrado primer ministro en septiembre de 2022 y relevado del cargo este mes de marzo, tras haber asumido las carteras de Economía y Finanzas, de 2013 a 2019, y Exteriores, hasta 2020.
El ex primer ministro se presenta como la encarnación de la unidad, la paz y la esperanza para Senegal.
Su programa es una visión prolongada de los dos mandatos de Sall, en el poder desde 2012, con el crecimiento económico y la creación de empleo como los ejes principales.
“Quiero ser presidente del empleo juvenil”, declaró Ba recientemente durante un acto político de campaña celebrado en Sédhiou (sur).
“El talento, las habilidades y el genio de los senegaleses son activos esenciales. Mi ambición es hacer de Senegal la locomotora de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao)”, aseveró.
Desde que fue designado el pasado 9 de septiembre como candidato, Ba se ha enfrentado a una serie de revueltas dentro de su propio partido, a pesar del llamamiento del presidente Sall a un frente común bajo la figura de su "delfín".
Primero, fue el ministro de Agricultura, Aly Ngouille Ndiaye, quien anunció inmediatamente su dimisión del Gobierno y su concurrencia a las presidenciales como candidato independiente.
Después, el ex primer ministro Boune Abdallah Dionne, uno de los miembros fundadores de la APR, anunció también su postulación y su alejamiento de la campaña oficialista.
Por su parte, Mame Boye Diao, director general del Fondo de Depósitos y Consignaciones, una institución financiera pública considerada el brazo inversor del Estado, fue directamente despedido tras anunciar su aspiración a la Presidencia.
Sin embargo, Ba no sólo se enfrenta a polémicas en su propia formación.
Tras ver rechazada su candidatura por el Consejo Constitucional, Karim Wade, hijo del expresidente Abdoulaye Wade, acusó al ex primer ministro de estar detrás de su exclusión de la carrera presidencial y lo calificó de "especialista en golpes bajos".
El apoyo de Wade, quien en los últimos tiempos parecía haber resuelto sus diferencias con la coalición gobernante, resultaba indispensable para Ba, ya que su formación, el Partido Democrático Senegalés (PDS), cuenta con una solida base cercana al medio millón de votos que el ex primer ministro debe seducir.
“(Ba) necesita absolutamente el apoyo del PDS para beneficiarse de nuestra fuerza si quiere lograr la victoria en primer término”, advirtió Wade en un comunicado el pasado miércoles, a sólo cuatro días de la votación.
Sin embargo, el candidato oficialista no contará finalmente con el líder del PDS, quien pidió este viernes el voto para el opositor Bassirou Diomaye Faye, principal adversario de Ba.
Eduardo S. Molano
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