Andrea Montolivo
Chicago (EEUU), 7 feb (EFE).- El próximo domingo en el Allegiant Stadium de Las Vegas, el 'quarterback' de los Kansas City Chiefs, Patrick Mahomes, peleará por su tercer trofeo Vince Lombardi sin haber cumplido todavía los 30 años, asentado como el jugador más representativo de la NFL y decidido a agregar un nuevo glorioso capítulo en una carrera ya legendaria.
No parece tener techo Mahomes, un jugador que, con su talento, clase y liderazgo, está construyendo una auténtica dinastía en Kansas City. Disputará a los 28 años el cuarto Súper Bowl de su carrera e intentará tumbar de nuevo a los San Francisco 49ers, la franquicia contra la que conquistó en 2020 su primer anillo de campeón.
En las televisiones de Estados Unidos ya se abrió el debate sobre si se le puede considerar superior a una leyenda como Tom Brady, siete veces campeón, pero Mahomes, con aparente simplicidad, consigue mantenerse alejado del ruido exterior, enfocado únicamente en el próximo partido.
"Hay que tener continuidad, no conformarse, hacer lo que tienes que hacer. No puedes decir que es una dinastía hasta que se ha acabado. Para mí se trata de ser grande hasta el final en mi carrera", reconoció Mahomes en una rueda de prensa de este martes en Las Vegas.
Nativo de Tyler (Texas), Mahomes es hijo de Pat Mahomes, lanzador en las Grandes Ligas (MLB) entre los años 90 y principios de los 2000. Creció en Texas jugando al béisbol y al fútbol americano, antes de elegir el segundo deporte como prioridad.
Fue elegido con el número 10 en el draft de 2017 de los Chiefs y, tras ser sustituto de Alex Smith el primer año, se abrió las puertas del equipo a base de talento, ética laboral y liderazgo.
Superó las 5.000 yardas lanzadas en su primer año como titular y en 2020 guió a los Chiefs hacia la conquista del Súper Bowl contra los propios San Francisco 49ers, sus rivales del domingo en el Allegiant Stadium
Tras conquistar el MVP y el Súper Bowl del año pasado en Glendale (Arizona), al tumbar a los Philadelphia Eagles de Jalen Hurts, Mahomes afrontó un nuevo desafío en la presente temporada.
El año se abrió con las dudas sobre la continuidad del líder defensivo Chris Jones, quien finalmente se quedó en Kansas City, y con una derrota en casa contra los Detroit Lions.
Pocos pensaban en ese momento que los Chiefs tuvieran el poderío suficiente para tutear a los demás grandes de la NFL, en la que los propios 49ers, los Eagles, los Dallas Cowboys, los Buffalo Bills o los Baltimore Ravens arrancaban con máximas ambiciones.
Los Chiefs no tuvieron una temporada regular sobresaliente y acabaron con once victorias y seis derrotas, lo que les dio el billete para los 'playoffs', pero los obligó a tener un camino muy complicado.
Sin embargo, con Mahomes al mando, los Chiefs supieron aumentar el nivel en el momento de la necesidad. Ganaron en casa a los Miami Dolphins en la primera ronda y triunfaron a domicilio contra los Buffalo Bills y los Baltimore Ravens, considerados como los grandes favoritos para el anillo.
Mahomes dio la cara una vez más en los momentos clave de la temporada y se ganó una nueva oportunidad para agrandar su legado. Se la jugará en Las Vegas, de nuevo contra los 49ers, para dar un paso más hacia la gloria eterna en la NFL. EFE
am/cav
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