Miguel Conceição
Lisboa, 9 feb. Con la selección a las puertas de su primer Mundial y cifras récord de practicantes, el fútbol femenino en Portugal se encuentra en los albores de su primera era dorada y se reivindica a una velocidad galopante.
Portugal, aunque todavía alejado de potencias como Estados Unidos o Alemania, ha dado pasos de gigante y se acerca al nivel que se espera de un país conocido por sus estrellas de fútbol.
Recientemente, su selección llegó a su primera Eurocopa y ahora está cerca de su primer Mundial, mientras que la temporada pasada el Benfica se convirtió en el primer equipo luso en jugar la Liga de Campeones.
Todo ello mientras el número de participantes se incrementa.
Según datos de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), 2022 terminó con un récord de jugadoras federadas en fútbol y fútbol sala, 13.107, lo que supone un gran crecimiento respecto a las 5.406 de 2010.
LA SELECCIÓN NACIONAL RECLAMA SU PUESTO EN LA ÉLITE
Mientras sus colegas masculinos atraviesan una etapa de cambios, la selección femenina portuguesa pasa por su mejor momento.
Terminó 2022 en el puesto 22 de la clasificación de la FIFA, su mejor posición hasta la fecha, y está a un triunfo de su primera Copa del Mundo. Las portuguesas solo necesitan una victoria en el 'play off' intercontinental, que se disputará el 22 de febrero en Nueva Zelanda contra el ganador del Tailandia-Camerún.
Si consiguen clasificarse, las "quinas" tendrán un reto gigantesco, ya que estarán en el Grupo E de Estados Unidos y Países Bajos, además de Vietnam.
En 2017, Portugal logró su primera participación en una Eurocopa. Quedó encuadrado en un grupo difícil, con España, Inglaterra y Escocia, y terminó último, pero no dejó mala imagen.
No logró clasificarse para la Eurocopa de 2022 al perder la eliminatoria contra Rusia, pero fue invitado al torneo tras la suspensión de este país por la invasión de Ucrania.
Volvió a ser el colista del grupo, pero demostró su potencial y no se dejó intimidar por combinados mucho más experimentados.
En estas dos Eurocopas han quedado en evidencia los puntos más fuertes y débiles de Portugal.
La baja estatura de las lusas les deja en desventaja frente a rivales físicamente más fuertes, sobre todo en el juego aéreo, como se pudo observar en la abultada derrota por 5-0 ante Suecia en 2022.
Sin embargo, compensan por la calidad técnica y velocidad de jugadoras como Jéssica Silva o Kika Nazareth, entre otras, y presentan mayor peligro con un estilo de pases cortos y rápidos.
LAS COMPETICIONES NACIONALES CRECEN, PERO MÁS LENTAMENTE
La evolución de la selección ha ido acompañada de un crecimiento en las competiciones nacionales, pero más lento.
La primera división femenina se creó en 1987, aunque dio un gran salto desde 2015, año en el que consiguió su primer patrocinador.
En 2016, el Sporting de Portugal regresó a la prueba, y en 2018 el Benfica decidió unirse.
La presencia de los dos colosos de Lisboa y del Braga dio un impulso, pero aumentó la brecha entre los participantes.
Muchos clubes no pueden competir económicamente con los "grandes", lo que acaba por trasladarse al plano deportivo.
Por ejemplo, el 1º de Dezembro, el que más títulos ganó, doce, 11 consecutivos, tuvo que disolver su división femenina por motivos financieros.
Pero en general atraviesan un buen momento, e incluso han logrado alcanzar la Liga de Campeones.
El Benfica se convirtió la pasada campaña en el primer equipo portugués clasificado para la "Champions", hazaña que repitió este año, pero se encontró con la distancia que queda por recorrer.
En su reciente visita a Barcelona, las "águilas" perdieron por un contundente 9-0 ante un conjunto azulgrana sin Alexia Putellas. Tras el partido, la entrenadora del Benfica, Filipa Patão, atribuyó el resultado a "dolores de crecimiento".
"Todavía tenemos muchas cosas positivas que mostrar con el tiempo. Todavía oirán hablar de nosotros", prometió. EFE
mc/mar/ea
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