
Al comienzo de la jornada el dólar estadounidense se cotiza a la apertura a 5,17 reales brasileños, lo que supuso del 0,12% si se compara con los 5,16 reales brasileños de la jornada previa.
En relación a los últimos siete días, el dólar estadounidense anota un incremento del 0,83%; pero desde hace un año acumula aún una disminución del 8,53%. Si comparamos el dato con fechas previas, con este valor interrumpe la racha que llevaba en las dos jornadas anteriores. En referencia a la volatilidad de la última semana, presenta un rendimiento inferior a la volatilidad que muestran los datos del último año, así que en esta última fase está tendiendo menos variaciones de lo habitual.
En el último año, el dólar estadounidense ha llegado a pagarse en un máximo de 5,71 reales brasileños, mientras que su nivel más bajo ha sido 5,01 reales brasileños. El dólar estadounidense se coloca más cerca de su mínimo que de su máximo.
Crisis para el real brasileño
El real, o el real brasileño como se le conoce a nivel internacional, es la moneda de curso legal en Brasil y se trata de la vigésima moneda más negociada en todo el mundo y la segunda de Latinoamérica sólo detrás del peso de México.
Vigente desde 1994, el real sustituyó al “cruzeiro real” y su abreviatura es BRL; también se trata de la cuarta moneda más negociada en el continente americano sólo detrás del dólar estadounidense, canadiense y del peso mexicano.
Uno de los hechos que más han marcado a la moneda brasileña fue cuando en 1998 el real sufrió un fuerte ataque especulativo que provocó su devaluación al año siguiente, pasando de un valor de 1.21 a 2 reales por dólar.
Hoy día existen las monedas de 1 y 5 centavos de cobre, de 10 y 25 centavos de bronce y las monedas de 50 centavos de cuproníquel. La moneda de un real es bimetálica. Cabe apuntar que en el 2005 las monedas de un centavo fueron descontinuadas, pero aún sigue siendo de curso legal.
En la rama económica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un recorte de 1.7 puntos porcentuales en el crecimiento de Brasil para este 2022, en especial por el deterioro de las condiciones mundiales entre la alta inflación y la pandemia de coronavirus.
Cabe apuntar que la economía brasileña, la más grande de la región latinoamericana, entró en recesión en el segundo trimestre de 2021 y se pronostica que ésta quede estancada en todo el 2022.
Debido al COVID-19, Brasil se vio obligado a gastar más dinero como medidas de estímulo (cerca de un 12% del PIB) para poder hacerle frente a la pandemia, lo que al final se tradujo en un déficit presupuestario para este 2022.
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