La disputa política baja a la calle con Bolsonaro en aprietos judiciales

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (c), fue registrado este lunes al saludar a sus copartidarios , a la salida del Palacio do Alvorada, en Brasilia (Brasil). EFE/Joédson Alves
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (c), fue registrado este lunes al saludar a sus copartidarios , a la salida del Palacio do Alvorada, en Brasilia (Brasil). EFE/Joédson Alves

Brasilia, 1 jun (EFE).- Las violentas protestas de este domingo elevan la ya alta temperatura política en Brasil, cuando el país encara el peor momento de la pandemia de coronavirus y la Justicia pone en aprietos al presidente Jair Bolsonaro.
La disputa política que hasta ahora se daba en las redes sociales bajó este domingo a las calles, que en los últimos meses habían sido territorio exclusivo del "bolsonarismo" y sus proclamas calificadas por muchos como "golpistas" por reclamar el "cierre" de la Corte Suprema y el Parlamento o una "intervención militar".
En actos convocados los domingos en plena pandemia de COVID-19, que tiene a Brasil entre los países más afectados del mundo, los partidarios del Gobierno de ultraderecha cuentan muchas veces con la asistencia de Bolsonaro, que parece refrendar así los ataques a dos de los tres poderes de la Nación.
Así fue este domingo en Brasilia, cuando el gobernante se sumó a una manifestación ante el palacio presidencial que exhibía pancartas contra el Supremo y el Congreso y frente a la que llegó a pasearse a caballo con gestos triunfalistas.
¿EL RENACER DE LA OPOSICIÓN?
Sin embargo, casi al mismo tiempo, en Sao Paulo miles de personas agrupadas en un movimiento "por la democracia" y "antifascista" se lanzaron también a las calles para enfrentar a los partidarios del Gobierno, lo que desembocó en una batalla campal reprimida con rigor por la Policía en plena Avenida Paulista.
Si bien los incidentes no fueron tan graves, hubo violencia y fue la primera vez que los dos bandos en que está dividido Brasil se encontraron en las calles y chocaron de frente.
Hasta ahora, desde que el primer presidente de ultraderecha que tiene el país asumió el poder, en enero de 2019, la oposición había estado desarticulada y parecía incapaz de encontrar un rumbo.
Sin embargo, al tiempo que el apoyo a Bolsonaro en las encuestas cayó del 57 % hace un año al 30 % actual, han surgido movimientos suprapartidarios, como "Somos 70 %" y "Estamos Juntos", que instan a enfrentar el "autoritarismo" que le atribuyen al gobernante.
Justamente el sábado, en vísperas de los choques en las calles, "Estamos Juntos" difundió un manifiesto en el que pidió defender "la democracia" y "combatir el odio y la apatía con afecto, información, unión y esperanza".
El documento nació con unas 200 firmas de personalidades de la izquierda, el centro y la derecha moderada, pero este lunes contaba ya con el respaldo de casi 200.000 personas que lo suscribieron por internet.
LA ESTÉTICA SUPREMACISTA DE ALGUNOS GRUPOS BOLSONARISTAS
Ese mismo sábado, el grupo "300 por Brasil", integrado por una treintena de activistas de ultraderecha investigados por su presunta responsabilidad en la propagación de amenazas y noticias falsas en internet, impactó al país con un acto de claros tintes neonazis.
Fue una "Marcha de las Antorchas" con una puesta en escena que evocó a la de los movimientos supremacistas blancos de Estados Unidos como el Ku-Klux-Klan.
A ella, los manifestantes acudieron vestidos de negro, con máscaras y que culminó en la sede del Supremo, al que acusaron de "plegarse a los intereses comunistas".
Una retórica similar a la de Bolsonaro, que suele tildar de "comunista" a todo aquel que se le opone, y que dialoga con el duro discurso del gobernante contra la Justicia, que ha subido de tono en la medida en que él mismo y algunos de sus hijos han comenzado a ser investigados por diversas irregularidades.
Bolsonaro, así como tres de sus hijos que actúan en política, son ahora mismo objeto de diversas investigaciones que están en manos de la Fiscalía General y son supervisadas por la Corte Suprema.
PRÓXIMAS BATALLAS EN LA JUSTICIA Y EN LAS CALLES
El mandatario es sospechoso de intentar intervenir ilegalmente en la Policía Federal, un organismo autónomo que depende del Ministerio de Justicia, cuyo extitular Sergio Moro denunció esas supuestas irregularidades.
El líder de la ultraderecha, capitán de la reserva del Ejército y nostálgico defensor de las dictaduras que hubo en el Cono Sur en los años 70, dice tener a "las Fuerzas Armadas" de su lado y de hecho la mitad de sus ministros procede del sector castrense.
Sin embargo, hasta ahora no ha habido un solo pronunciamiento institucional de las Fuerzas Armadas en favor del gobernante y los pocos comunicados oficiales hablan de respaldo a "la Constitución y las instituciones democráticas", que incluyen al Parlamento y la Corte Suprema atacados por el bolsonarismo.
Brasil recuperó la democracia en 1985 después de estar bajo una dictadura militar de 21 años.
En los próximos días, avanzarán las investigaciones contra el presidente y sus hijos, que como los miembros de "300 por Brasil" son sospechosos de controlar un "ejército de robots" que difunde amenazas y mentiras en las redes sociales.
Pero también avanzará la batalla planteada en las calles, pues los movimientos antifascistas ya han convocado protestas para el domingo próximo, en abierto desafío al bolsonarismo.
El presidente pareció acusar el golpe este lunes y en breves declaraciones a algunos partidarios pareció instar a un repliegue: "Déjenlos solos en la calle el domingo", pidió.
Eduardo Davis

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