Israel tratará, con motivo del 75º aniversario de la liberación del campo nazi de Auschwitz, de persuadir a Estados Unidos, Francia y Rusia de usar su influencia en Oriente Medio para reducir la de Irán, presentado como la nueva amenaza para los judíos.

Unos 40 dirigentes extranjeros comenzaron a llegar a Jerusalén para conmemorar, el jueves, la liberación de Auschwitz, con un programa centrado en la lucha contra el antisemitismo en Occidente, pero también con el tema iraní.

Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la amenaza nazi de antaño lleva ahora el nombre de Irán, porque la República islámica amenaza, con su programa nuclear y balístico, la existencia del Estado hebreo.

"Un tercio de los judíos murieron en llamas (en los campos nazis) y no pudimos hacer nada sobre eso. Después del Holocausto, se creó el Estado de Israel, pero los intentos por destruir al pueblo judío no han desaparecido. Irán declara cada día que quiere borrar a Israel de la faz de la Tierra", declaró esta semana Netanyahu.

"La primer lección de Auschwitz es: hay que detener el mal desde el principio. Ahora bien, Irán es una cosa muy mala (...) que todavía puede crecer con el arma nuclear", añadió en un video difundido en Youtube.

Israel se oponía al acuerdo nuclear iraní de 2015 y llamó a los europeos a apoyar a Estados Unidos, que se retiró en mayo de 2018 y luego restableció sanciones contra Teherán. A inicios de enero, los estadounidenses mataron al general Qasem Soleimani, disparando la tensión en la región.

El tema de Irán estaba en la agenda del encuentro el miércoles entre Netantahu y el presidente francés Emmanuel Macron, según confirmó la presidencia francesa, bajo el interés de que Irán vuelva a respetar los compromisos del acuerdo que prevé una reducción drástica de la producción nuclear iraní.

Francia, que como poder colonial tuvo mandato en Líbano, sigue teniendo influencia en Beirut.

Netanyahu destacó "el proyecto del Hezbolá de fabricar misiles de precisión" durante un encuentro a puerta cerrada con Macron, según comunicado de la oficina del primer ministro.

Más tarde, al hablar con el presidente israelí Reuven Rivlin, Macron abogó por ejercer "vigilancia" contra "contra cualquier forma de actividad terrorista que pueda salir al exterior de Líbano y amenazar la seguridad de Israel", sin dar más detalles.

En los últimos meses, el ejército israelí acusó al Hezbolá de intentar convertir, con la ayuda de Irán, cohetes en misiles de precisión, que serían más difíciles de contrarrestar y podrían causar daños considerables en suelo israelí, según el ejército.

"Si Hasan Nasralá (jefe del Hezbolá) entiende que es demasiado riesgoso para él seguir adelante con ese proyecto, se detendrá", estimó una fuente de seguridad israelí.

- Golpe diplomático -

París allanó el camino para la imposición de sanciones al activar, junto con Londres y Berlín, el procedimiento de solución de diferencias en caso de incumplimiento de los compromisos.

Este golpe diplomático fue relativamente bien recibido en Israel, donde los analistas dudan, sin embargo, de la capacidad de Netanyahu para convencer a los europeos, y mucho menos a Rusia -cercana a Teherán-, de adherirse a la posición estadounidense de una "máxima presión" sobre Irán.

A falta de convencer a los rusos y franceses sobre este espinoso tema, Netanyahu puede no obstante abordar con ellos el tema de la influencia de Irán en Siria, donde Rusia juega un papel clave, y en Líbano, donde Francia sigue teniendo influencia.

En los últimos años, las milicias proiraníes multiplicaron los disparos o intentos de ataques desde Siria contra Israel, que replicó con ataques aéreos, principalmente en Damasco.

Tras el asesinato de Soleimani, el presidente ruso, Vladimir Putin, cuyas tropas combaten con las fuerzas sirias desde 2015, hizo una visita sorpresa a Damasco, su primera desde el inicio de la guerra en Siria.

"Tal vez fue un intento de reforzar la posición rusa en ese país en detrimento de Irán", otro gran aliado de Damasco, afirmó Itamar Rabinovitch, ex negociador con Siria, actualmente profesor emérito de la Universidad de Tel Aviv.

Israel desearía precisamente ver a Rusia frenar la influencia de Irán en Siria, estiman los analistas.

"Pero los rusos no harán concesiones a Israel y a Estados Unidos sin obtener algo a cambio", según Rabinovitch, quien no espera grandes cambios en Jerusalén, ya que Estados Unidos estará representado por el vicepresidente y no por el presidente.

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