El gobierno de México colocó este sábado la primera piedra de un memorial para las 137 víctimas de la explosión, hace un año, de un ducto de combustible que ardió cuando era saqueado por habitantes de una  zona con alta incidencia de robo de hidrocarburos.

La tragedia de Tlahuelilpan, en el estado central de Hidalgo, ocurrió la tarde del 18 de enero del año pasado cuando cientos de habitantes de dicha localidad sustraían gasolina, en todo tipo de recipientes, del ducto que había sido perforado por traficantes del carburante.

Tras varias horas de saqueo, el estallido transformó el descampado en una hoguera gigante donde 68 de las víctimas murieron calcinadas en el acto, mientras que las 69 restantes fallecieron en los días siguientes afectadas por muy graves quemaduras.

"Consideramos junto con ellos (los familiares) que si este lugar, que es en el que sucedió la tragedia y es donde están los restos de las familias, se puede convertir en memorial", dijo a periodistas la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Diana Álvarez, tras presidir un homenaje a las víctimas.

La idea de preservar el terreno del accidente para edificar el memorial surgió porque muchos de los restos y cenizas de los fallecidos permanecieron en el lugar, sin posibilidad de ser recuperadas, explicó Álvarez.

"En respeto de todos esos restos y sus familiares se consideró preservar el terreno, después comprarlo y, con la idea y propuesta de las propias familias, que se pueda construir ese memorial", añadió la funcionaria.

El proyecto, cuyas características no fueron detalladas por Álvarez, está siendo revisado y evaluado por las autoridades para definir costos y materiales, mientras que el terreno ya fue adquirido por el gobierno por unos 214.300 dólares.

"Primero había que venir a conmemorar y ahorita ya tienen las autoridades los planos", agregó la subsecretaria, que estima que la construcción del monumento tomará unos dos meses.

La tragedia de Tlahuelilpan ha sido el incidente más mortífero ligado al robo de combustible, un delito que se disparó en México en los últimos años y que llevó al gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador a lanzar una estrategia para frenarlo apenas asumió el poder, en diciembre de 2018.

El accidente ocurrió en plena implementación del plan, que provocó un momentáneo pero preocupante desabastecimiento de gasolina en varios estados del país.

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