El conservador Sebastian Kurz fue investido este martes para un segundo mandato en Austria a la cabeza de un gobierno con ministros ecologistas novicios con los que planea "proteger el clima y las fronteras", tras el fracaso de su anterior coalición con la extrema derecha.

El canciller, los diez ministros del partido conservador ÖVP y los cuatro ministros ecologistas juraron el cargo este martes en una ceremonia ante el jefe de Estado, Alexander Van der Bellen, que había dirigido a los Verdes.

"Es bueno poder continuar nuestro trabajo para Austria", declaró Sebastian Kurz, cuya alianza con los Verdes, pese a repetidas confrontaciones en la escena política, fue calificada de "exótica" e "improbable" por la prensa.

Con 33 años de edad, Kurz se convirtió nuevamente en el líder electo más joven del mundo y se jactó de que su nueva alianza es un modelo para Europa, donde la lucha contra el calentamiento global se ha convertido en una prioridad en la agenda gubernamental. El líder de los Verdes, Werner Kogler, con 58 años, se convirtió en vicecanciller.

Se espera que el nuevo gabinete, más femenino, joven y verde que el anterior, apacigüe el país después de la crisis política que llevó a anticipar el fin del primer mandato de Kurz y de la coalición con los nacionalistas del FPÖ en mayo 2018.

Al tomar posesión, el jefe de Estado hizo un llamado al retorno de la estabilidad.

"Nuestra democracia está viva", declaró Van der Bellen. "Esto fue demostrado el año pasado. Juntos hemos logrado regenerarla a pesar de las dificultades", dijo.

La mayoría de los ministros tienen entre treinta y cuarenta años y las mujeres son mayoría en el nuevo gabinete, nueve contra ocho hombres incluyendo a Kurz.

- Conciliar economía y ecología -

El primer gobierno de Kurz llamó la atención por sus múltiples controversias y provocaciones por parte de la extrema derecha y fue interrumpido al cabo de 18 meses después del escándalo Ibizagate, que obligó al líder del FPÖ a renunciar, tras ser filmado ofreciendo contratos públicos a la seudo-sobrina de un oligarca ruso.

El nuevo gobierno tendrá que demostrar que la economía y la ecología pueden conciliarse y que el liberalismo en cuestiones sociales de los Verdes es compatible con la firmeza de Sebastian Kurz sobre la inmigración, la integración y el Islam. Es "posible proteger el clima y las fronteras", insistió Sebastian Kurz.

Los Verdes habían criticado fuertemente las políticas del primer gobierno de Kurz con el FPÖ.

Tras el colapso de la coalición de derecha/extrema derecha en mayo, se convocaron elecciones parlamentarias anticipadas en las cuales el ÖVP obtuvo 37,5% de los votos, sin alcanzar la mayoría absoluta. El FPÖ, obtuvo diez puntos menos y prefirió regresar a la oposición.

En lugar de tender la mano a los socialdemócratas, que quedaron en segundo lugar, Kurz prefirió negociar con el movimiento ecologista, que subió diez puntos en las elecciones parlamentarias.

Los Verdes, la cuarta fuerza política del parlamento después del FPÖ, obtuvieron menos cargos en el gobierno que la extrema derecha en 2017, mientras que los conservadores consiguieron más ministerios asumiendo, por ejemplo, el de Relaciones Exteriores y el del Interior, que estaban dirigidos por los nacionalistas hasta mayo.

- Estabilidad -

Los ecologistas, que ingresan por primera vez al gobierno federal, admiten que tuvieron que conceder medidas "dolorosas" a la derecha a cambio de un ambicioso programa sobre el clima. El nuevo gobierno quiere que Austria logre la neutralidad climática para el año 2040.

Esta coalición tampoco es un "matrimonio de amor" para Sebastián Kurz, explica el analista Johannes Huber, entrevistado por AFP. "Como él mismo dijo en varias ocasiones, son dos partidos muy diferentes".

"En muchos temas nuestra visión es más cercana a la del FPÖ" que a la de los ecologistas, declaró recientemente el canciller a medios de comunicación, agregando que estaba "muy satisfecho con el programa" de la anterior coalición.

"Los ciudadanos y las ciudadanas esperan mucho de usted", insistió Alexander Van der Bellen. "La confianza debe ser fortalecida. Nuestra democracia vive de la confianza", añadió el jefe de Estado.

Sebastian Kurz se mostró "optimista", asegurando que su segundo gobierno "está aquí para cinco años", el período legislativo completo.

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