Cómo fue la visita que Jill Biden, la nueva Primera Dama, hizo a la Argentina en 2016

La Doctora en Educación de 69 años llegó a nuestro país en el marco de una gira por América Latina y permaneció cuatro días. Se entrevistó con Juliana Awada, dió charlas en instituciones educativas y visitó -a pedido suyo- la provincia de Tucumán

La Doctora Jill Biden en Argentina en 2016 (Nicolás Stulberg)

Si bien el presidente electo de los Estados Unidos Joe Biden nunca estuvo en la Argentina, sí lo hizo su esposa Jill. Como Segunda Dama de los Estados Unidos, visitó nuestro país en 2016, en el marco de una gira por América Latina.

Arribó el 22 de junio por la tarde, enfundada en un vestido verde agua y un tapado y de inmediato se dedicó a cumplir con su apretada agenda, que incluyó un viaje relámpago a la provincia de Tucumán. Aquí se alojó en el lujoso Palacio Bosch, la residencia oficial de la embajada norteamericana. La visita se enfocó en la promoción de la educación y el empoderamiento de las mujeres.

Jill Biden con Juliana Awada en el Centro de Desarrollo Infantil Chispitas de Villa Zagala, en el 2016

Su visita al país comenzó con un encuentro con quien era la Primera Dama, Juliana Awada, a solas y en la Quinta de Olivos. Luego, ambas se dirigieron al Centro de Desarrollo Infantil Chispitas, en Villa Zagala, en el partido de San Martín. Por la tarde, la visita continuó con una presentación en el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, ubicado en el barrio porteño de Monserrat. Las expectativas por su presencia superaron la capacidad del lugar: más de 300 personas la escucharon hablar sobre su experiencia en programas educativos -es docente y da clases de inglés en un colegio de Virginia- y su vínculo con Michelle Obama (entonces la Primera Dama) a través de la creación del proyecto #LetsGirlsLearn, que busca el acercamiento de niñas y adolescentes a revalorizar la relación entre la educación y el género femenino. En esa ocasión, Jill Biden señaló: “Sin las mujeres, el mundo no puede salir adelante”.

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Jill Biden recibió a 300 profesionales en el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Nicolás Stulberg)

El primer día finalizó con un acto en el Ministerio de Educación, donde fue la invitada especial del lanzamiento del Programa de Becas para Intercambios Educacionales entre la Argentina y los Estados Unidos y la firma de un convenio con Esteban Bullrich, entonces ministro de Educación, para la capacitación de 500 docentes.

Al día siguiente, y por pedido suyo, visitó la provincia de Tucumán, donde fue acompañada por el embajador Noah Mamet y recibida por el gobernador Juan Manzur. Luego de visitar la Casa histórica -donde dejó una placa como obsequio del pueblo estadounidense-, ante 1.500 maestros en el Teatro Mercedes Sosa, expresó: “Yo soy de Filadelfia, Pennsylvania, el lugar donde nació Estados Unidos. Y ahora estoy aquí, en Tucumán, donde nació Argentina. Por eso para mí es un honor estar con ustedes”. El 25, finalmente, se marchó al mediodía con rumbo a Panamá.

“Es un honor estar aquí”, afirmó la mujer del vicepresidente de EEUU en Tucumán

Jill Tracy Jacobs -tal su apellido de soltera- nació en el seno de una familia de la clase trabajadora hace 69 años en la ciudad de Hammonton, en el estado de Nueva Jersey, pero se crió en Willow Grove, Pensilvania, el mismo estado que terminó de confirmar que su esposo será el nuestro presidente de los Estados Unidos. Su padre era empleado en un banco, y su madre, ama de casa. La mayor de cinco hermanas, desde chica buscó su independencia económica.

En 1969 finalizó sus estudios secundarios en la Upper Moreland High School y su primer paso por la universidad lo hizo en Pensilvania, donde estudió márketing de moda. Luego, en la Universidad de Delaware -donde conoció a su primer marido, Bill Stevenson-, se graduó en Educación.

Jill Biden junto a Carolina Stanley en 2016 (AP)

En 1975, tres años después que la primera esposa del presidente electo, Neilia y su hija Naomi,murieran en un accidente automovilístico, el hermano de Biden los presentó. Ella ya se había separado de Stevenson, aunque el divorcio llegó un año después. En 1977, se casaron a instancias de los hijos del propio Biden, Beau -que murió en 2015 de cáncer- y Hunter. A menudo, el presidente electo le dedica palabras amorosas: “Ella me devolvió la vida” y “es la persona más fuerte que conozco”. En 1981 llegó Ashley, la hija de ambos.

Ese fue el único momento en que Jill dejó su carrera de lado. Luego la retomó, se doctoró en Educación en 2007 y hoy da clases de lengua inglesa en el Northern Virginia Community College, cargo que no desea abandonar.

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