La polémica parece no tener fin. Cada vez es más usual conocer padres que adoptan la práctica del colecho. Ya sea como último recurso en busca del descanso ante un niño con múltiples despertares nocturnos, para facilitar la lactancia durante la noche, o como consecuencia de un concienzudo análisis de los beneficios de compartir la cama familiar.
Cualquiera sea la causa, y pese a que las voces en contra también son muchas, no son pocos los especialistas que recomiendan que los padres compartan la cama con el bebé por lo menos durante los seis primeros meses de vida.
En este sentido, un informe del Centro de Estudios alemán GeSID sobre el síndrome de muerte súbita del lactante, demostró que dormir cerca del bebé favorece la lactancia materna y reduce en un 50% su riesgo de muerte al mes de vida.
Dormir cerca del bebé favorece la lactancia materna y reduce en el riesgo de muerte súbita durante los primeros meses de vida
Es que durante el colecho, el niño duerme en sincronía con la madre y tiene acceso al pecho, de forma que el amamantamiento es más sencillo y menos agotador. Esto favorece a mantener la lactancia durante más tiempo, y en consecuencia, a su sistema inmunológico, al aspecto emocional y vincular que también ayuda a su desarrollo.
En línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, este tipo de sistema favorece el acceso del niño al pecho de la madre también durante la noche. Así, se incrementan las tomas nocturnas que son esenciales para el recién nacido ya que, en horas de la noche, el nivel de prolactina aumenta y el bebé encuentra mayor cantidad de alimento.
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