¿Victoria Beckham? Sí. ¿Catherine Zeta-Jones? También. ¿Kate Moss, Kim Kardashian, Elle Macpherson? Por supuesto. ¿Usted? Ni lo sueñe. Si pretende conseguir una de las carteras más exclusivas y caras que existen, tendría que pertenecer a un ínfimo círculo de ricas y famosas que cuentan con privilegios ante una de las marcas más chic de la industria: Hermès.
Esta tradicional marca de ropa y accesorios tanto para el hombre como para la mujer guarda algunos de sus productos para el consumo exclusivo de una "Lista A" que el diario británico DailyMail puso en evidencia. Se trata de las carteras Birkin y Kelly, por cuyos diseños se deberán desembolsar entre 9.700 y 10.800 dólares.
"Lo siento, señora. No podemos tomar su pedido y no hay una lista de espera. Cuando llegan, vuelan del negocio. Para ser honesta, no es fácil conseguir una", señaló la vendedora de Hermès en uno de los locales que la marca tiene en la tienda Harrods, en Londres. Lo mismo ocurre en la sucursal de Sloane Street. El relato pertenece a la periodista Zoe Brennan, de ese periódico inglés.
Otro diálogo fue similar: "No tenemos ninguna Birkin en la tienda. No habrá hasta el mes próximo. Y no puedo decirle cuándo llegarán. Por razones de seguridad, ni siquiera nosotros sabemos la fecha. Kelly está menos disponible", dijo un vendedor.
Algunos consideran que conseguir una de estas carteras es tan valioso como comprar un automóvil de lujo o acciones en la bolsa. Sin embargo, no sólo es cuestión de dinero, sino también de exclusividad. La marca quiere estar sólo en las manos de algunas mujeres. Max Brownawell, experto en subastas, explica: "Una mujer promedio no puede entrar a Hermès y comprar una. Debes tener una relación duradera con sus vendedores asociados".
Para muchos analistas del mercado, sin embargo, esto puede tratarse de una fantástica maniobra de marketing, tendiente a hacer de esos modelos de la marca un bien tan preciado como difícil de conseguir. Aunque, claro está, no para cualquiera. El nombre de los modelos inalcanzables responden a la cantante británica Jane Brikin y a la actriz norteamericana Grace Kelly.
La manufactura de una Kelly le toma a un trabajador entre 18 y 25 horas, mientras que el otro modelo puede tomar incluso más tiempo. Quienes las realizan son considerados "artistas" por Hermès. "Una Kelly es una cosa rara y preciosa", dice la marca en su sitio web. Cuando la periodista quiso consultar a los ejecutivos de la empresa por qué no podía comprar una, le respondieron que la venta correspondía a cada vendedor internacional.
Otras excusas escuchadas por compradoras que no pudieron adquirir los exclusivos modelos fueron tales como "no estamos vendiendo carteras hoy" o "perdón, señora, la lista de espera ha cerrado". Palabras que jamás serán pronunciadas frente a Victoria Beckham, Catherine Zeta-Jones, Kate Moss, Kim Kardashian o Elle Macpherson.
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