La de José Luis Sejas Rosales, empresario de Santa Cruz de la Sierra, dueño de la firma Creta, se convirtió en una de las historia narco más inverosímiles de los últimos años. Dueño de una flota de al menos 90 camiones cisterna, la Justicia argentina lo sospecha desde mediados del año pasado en nueve causas de ser el dueño de al menos 500 kilos de cocaína hallada en sus camiones que cruzaron suelo nacional en forma sólida o líquida junto a precursores para fabricar droga. Hoy por la mañana, el ministro de Gobierno boliviano, Carlos Romero, anunció triunfalmente ante la prensa que "ha sido recapturado el señor Sejas, buscado en Argentina por narcotráfico, fue detenido por la policía con fines de extradición".
Fue, en términos procesales, lo más cercano a un paso de comedia: Sejas Rosales había sido capturado el año pasado en la ciudad de Santa Cruz para ser investigado por narcotráfico a pedido de las autoridades argentinas. El 23 de diciembre, sin embargo, el juez Erwin Jiménez le otorgó la libertad bajo fianzo días después de que el Tribunal Supremo boliviano hubiese ordenado su extradición a la Argentina, una decisión insólita. Sejas había pasado un tiempo en el penal de Palmasola, detenido por delitos en suelo boliviano. Para las autoridades de nuestro país, fue una jugada al menos inteligente: el empresario se habría hecho detener en su propio país para tener una situación mucho más amable. Había ramificaciones más oscuras a su situación; se sospecha fuertemente que el cuestionado juez a href="URL_AGRUPADOR_162/raul-reynoso-a11391" rel="noopener noreferrer" Raúl Reynoso/a en Salta, removido de su cargo por beneficiar narcos, lo habría beneficiado tras una jugosa coima. Al cierre de esta nota, la PROCUNAR, el ala del Ministerio Público liderada hoy por el fiscal Diego Iglesias, no recibió aún novedades de la Justicia del país vecino, ningún oficio o cédula que notifique la nueva detención y extradición de Sejas Rosales. El 26 de junio último habían pedido su captura de forma internacional junto al fiscal federal salteño Ricardo Toranzos.
Fue la PROCUNAR, primero bajo el fiscal Adolfo Villatte y luego bajo Iglesias, la que persiguió a Sejas: comenzó a ver expedientes de camiones que cargaban droga en Salta para ir más allá del conductor para detenerse en el titular del envío. Infobae fue el primer medio en revelar su historia a comienzos de mayo pasado. Un mes después, el juez salteño Julio Bavio ordenaba su detención. El valor simbólico de esto era enorme: la política de perseguir al narcotráfico, al menos para la PROCUNAR, giraba de ir detrás de meras mulas y dealers para castigar a los dueños de la droga y las estructuras judiciales que los apoyaban. Para ese entonces, ya se había vuelto demasiado. ocaína era el punto central;envíos de 50, 21, hasta 180 kilos, en forma sólida o líquida, junto a grandes cantidades de precursores químicos como tolueno, con destinos declarados como Rosario en sus hojas de ruta.
De vuelta en a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" Bolivia/a, los colegas de Sejas Rosales se sorprendìan de cómo en algo más de una década y media pasó de ser un simple conductor a tener una flota de más de 90 vehículos cisterna según él mismo, con aceitados contactos con marcas de peso como Volvo y Mack, y un envidiable contrato con YPFB, la petrolera estatal boliviana. Hoy, esa trama judicial en su contra llegó a un punto crítico. En Orán, Salta, el juez federal Raúl Reynoso ordenó la captura internacional de Sejas Rosales en una de las múltiples causas en su contra, originada en marzo pasado, según informó el Ministerio Público Fiscal, en donde uno de sus camiones fue interceptado por Gendarmería en Tartagal con más de 20 kilos de cocaína. No es el único hecho reciente: 180 kilos aparecieron en un vehículo de Creta SRL en la zona de Salvador Mazza.
Sejas terminó preso en marzo de 2015 en una dependencia argentina, pero no por ese cargamento, sino por otro envío. Esa vez se detectó una importante cantidad de cocaína en estado líquido junto a una 35 mil litros de tolueno -un precursor para la fabricación de la cocaína-, declarados falsamente como alcohol etílico. La causa instruida por el fiscal José Luis Bruno y también bajo el juez Reynoso fue un expediente problemático: Reynoso declaró a Sejas sólo como partícipe secundario, lo que llevó a una pronta excarcelación. El empresario hasta tuvo como abogado defensor a uno de los jueces subrogantes disponibles.
Diversos medios en La Paz informaron las acusaciones formuladas por el diputado opositor Tomás Monasterio, que de cara a las causas de Sejas Rosales denunció que "una cúpula de YPFB está haciendo uso malsano de los recursos para traficar cocaína". Ante el escándalo, la petrolera estatal respondió que tiene más de 40 empresas contratadas para transportar combustible, que lo que haga cada una no le compete y que querellará penalmente al diputado Monasterio por dañar la imagen de la compañía.
Una pregunta sigue en el aire: ¿quién era el receptor final de la cocaína en los camiones de Creta SRL? La Justicia argentina aún no lo sabe: ningún chofer se quebró en las diversas indagatorias. Pero, en la lista de sospechas judiciales, el dueño de la droga podría ser Sejas Rosales mismo. Una fuente asevera: "No se descarta. En Bolivia, un kilo sale mil dólares. En Buenos Aires, puede venderse de cinco mil a diez mil. En Madrid o Roma, treinta mil".