Francisco estará cinco días en México. Y las familias de los jóvenes de Ayotzinapa mantuvieron siempre viva la esperanza de que el Sumo Pontífice hiciese un hueco en su agenda para recibirlos. Ahora han dicho que esa posibilidad "es muy lejana". No han ocultado, además, su malestar. El miércoles dejarán vacíos los tres asientos que la organización les reservó en primera fila para participar de la misa que el Papa dará en Ciudad Juárez, en el norteño de Chihuahua, último punto de su visita.
El abogado de los familiares, Vidulfo Rosales, dijo que "las mayores expectativas era que la reunión se produjera el domingo", cuando pontífice se congregó con hermanos jesuitas en la Nunciatura Apostólica de la Ciudad de México. Pero como no se produjo, el encuentro será, finalmente, casi imposible.
El defensor de los familiares de las víctimas señaló que los padres entregaron una carta a Francisco y esperan que, al menos, "en algún momento haga algún pronunciamiento en específico de la problemática que enfrentan los 43" y sobre los miles de desaparecidos en el país.
En esta misiva, que les hicieron llegar a través de los hermanos jesuitas, se describe la "crisis" abierta en el país a raíz de la desaparición de los jóvenes de la Escuela Normal (de magisterio) de Ayotzinapa en Iguala, en el sureño estado de Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, a manos de autoridades corruptas y criminales.
Los familiares han anticipado que no asistirán a "ningún acto público" del Papa. Y mucho menos a Ciudad Juárez. "No vamos a acudir, sobre todo a Ciudad Juárez, porque el traslado es muy complicado para los padres y además no hay lugares, se ofrecieron tres lugares", apuntó.
Privilegios
El coordinador general de la visita del papa a México, Eugenio Lira, admitió que no habrá encuentro con "los 43", porque "no podía privilegiar a un grupo" cuando otros también buscan ser escuchados.
"Hay muchas personas que han sufrido esta tragedia (la desaparición de un familiar en México), hay muchos colectivos. El Papa hubiera querido recibir a todos pero no podía privilegiar a un grupo", dijo Lira.El también secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) remarcó que "muchos grupos sabían que había solicitudes (de entrevista con Francisco) y muchos decían 'por qué a ellos sí y a nosotros no'".
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