San Francisco: el encanto de la "Nueva York de la costa oeste"

Un paseo por el histórico tranvía, el esplendor del puente Golden Gate y la visita a la prisión de Alcatraz. Un recorrido por una ciudad cosmopolita y atrapante

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Tranvías, un puente colgante inmenso, una mítica ex prisión, un parque natural y todo el color. La enorme variedad de atractivos que me presenta San Francisco hace que me prepare para dejarme seducir por una ciudad cosmopolita emblema de los Estados Unidos.

La magia de Sausalito

Ni bien salgo del aeropuerto internacional de San Francisco, voy a una oficina de turismo de la ciudad para obtener la cuponera que permite acceder a varias de las atracciones de la ciudad con un precio acomodado.

El pase permite el acceso, también, al sistema de transporte público y al famoso tranvía que ya forma parte del paisaje urbano y cuyo uso es una obligación para el visitante. Antes, el precio de esta "chequera de atracciones" era de USD 104, ahora es de U$S 49.

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Llego con el auto a la zona de Fisherman's Wharf, una deliciosa costanera comercial, gastronómica y artística. Mi plan es dejar el auto allí (hay parquímetros por todas partes), alquilar una bici en Blazing Saddles y encarar hacia el Golden Gate, el más famoso de los puentes de la bahía, para cruzar a Sausalito.

El puente es parte de la ruta federal 101 que recorre California de norte a sur y que era la columna vertebral del estado antes de que se construyera el Sistema Interestatal de Autopistas y Defensa (SIDH) y la autopista I5 la desplazara en volumen de tráfico. El puente une el norte de la península de San Francisco y el sur del condado de Marin. Mide 2,7 km y se mantuvo durante 27 años como el puente colgante más largo del mundo. El peaje cuesta U$S 5 y sólo se cobra a los autos que se dirigen al sur.

La vista desde la bici es extraordinaria. Hay mucho viento aquí arriba, pero el paseo es absolutamente genial.

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Ya del otro lado, recorro Sausalito, que me espera con una encantadora sucesión de galerías de arte, tiendas de souvenirs, marinas y restaurantes donde el tiempo parece transcurrir más lentamente. El pueblo tiene sólo 7.500 habitantes y debe su nombre a los primeros colonos españoles que lo eligieron al ver el lugar rodeado de pequeños sauces. Mucha gente vive en embarcaciones todo el año, la bohemia parece ser la regla del sitio. Hay buenísimos restaurantes, aunque yo prefiero comer algo al paso para no perder tiempo. Mi vuelta la hago en ferry. Subo la bici (hay lugares especiales para llevarlas) y me dedico a disfrutar desde otro lugar este paisaje extraordinario.

Durante 27 años, el Golden Gate fue el puente colgante más grande del mundo

Cuando regreso al Fisherman's Wharf, busco el auto y me voy a Chinatown, el hogar de una de las comunidades chinas más grandes de los EE.UU. La entrada oficial, dominada por la imagen de un dragón rugiente en la Avenida Grant y la calle Bush, es una donación de la República China. En este barrio se pueden encontrar restaurantes típicos, antigüedades, mercados de alimentos y las clásicas "fortune cookies", en la Golden Gate Fortune Cookies Factory, en el 56 de Ross Alley.

Por supuesto, en mi recorrido no puede estar ausente la famosa prisión de Alcatraz. Las embarcaciones de la empresa Blue & Gold Flete brindan numerosas salidas diarias desde los muelles 39 y 41 hasta "la roca". La famosa prisión albergó a peligrosos criminales desde 1934 hasta 1963, en que se cerró definitivamente después de una histórica fuga de presos. Hoy, depende de la Dirección Nacional de Parques Nacionales. Las excursiones incluyen sistemas de audio explicativos en varios idiomas (por supuesto, también en español) y cuestan USD 16.

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El imperdible paseo en tranvía

Mi nuevo día empieza con lo que es casi una obligación en San Francisco: subirse a uno de los tranvías que circulan por las empinadas calles de la ciudad. Son hoy un ícono urbano que se inauguró en 1873 y que se caracteriza por un particular sistema de propulsión: los tranvías suben y bajan las colinas sujetos desde un cable central a un cable en movimiento que corre por debajo del pavimento. El pasaje cuesta USD 5 y los boletos se pueden adquirir en cualquiera de las cabeceras de las tres líneas que se mantienen en operaciones. El recorrido más pintoresco es el que une Union Square con Fisherman's Wharf.

Bajo precisamente en Union Square, una plaza enorme de una manzana donde se ubican las más famosas tiendas de la ciudad, los hoteles más elegantes y es el centro de la moda y la sofisticación, me animo a decir, de toda California.

Un viaje de placer no estaría completo sin las consabidas compras. Y precisamente, a la hora de satisfacer las necesidades del shopping, nada mejor que explorar ésta área de Union Square en pleno Downtown. Allí se hallan las principales tiendas por departamentos, como Macy's, Neiman Marcus, Nordstrom y Saks Fifth Ave, sucursales de marcas de moda como Burberrys, Giorgio Armani, Polo Ralph Lauren y Max Mara, entre otras. Entre ellas se mezclan las infaltables (e insustituibles) Marshalls y Ross Dress for Less, con indumentarias de primeras marcas a precios increíbles.

El tranvía de San Francisco se inauguró en 1873

San Francisco es una ciudad con glamour. Es, en muchos sentidos, la Nueva York del oeste, por su etnia cosmopolita, por su ritmo y su libertad, por sus contrastes y su empuje.

A la tarde me voy a conocer lo que probablemente sea uno de los secretos mejor guardados de San Francisco: el Walt Disney Family Museum. Este museo cuenta toda la historia de Walt Disney. Encima es interactivo. Todo el poderío de Disney y el amor de su familia está reflejado en esa maravilla de museo. Uno se entera, de manera entretenida e informativa, la historia del creador de Mickey Mouse desde su nacimiento hasta su muerte. Además, se encuentra una sala de trofeos inmensa, incluyendo más de 20 Oscars. El lugar es un ex cuartel militar con excelentes instalaciones.

Último día, en el parque natural

Durante la mañana del último día me voy al Golden Gate National Recreation Area, un parque gigantesco, muy bien cuidado, limpio, y sano. Es un lugar para conectarse con la naturaleza, con vistas únicas. Se trata de entrar y desconectarte de la ciudad... Un lugar tranquilo, lleno de aves y animalitos que se pueden ver de cerca. Caminar por el parque es un paseo imperdible.

También paseo por el parque Japonés, un remanso de paz y belleza, y camino por los jardines del parque hasta llegar al memorial a los caídos por el SIDA. Veo la exposición de plantas exóticas, pero creo que lo mejor es estudiar la visita con antelación y decidir qué lugares ver, ya que un día no es suficiente.

Salgo del parque y voy a comer algo y recorrer el Pier 39. Se trata del muelle más comercial de la ciudad. En él se concentran por un lado las focas, que es una atracción constante, junto con un montón de tiendas de artículos diversos, así como restaurantes mayormente populares. También hay atracciones para los más chicos. La afluencia de gente es la norma, puesto que además este muelle está situado entre Fisherman's Wharf y el Pier 33 que es desde donde salen los barcos hacia Alcatraz y hay siempre gente de paso. Se recorre en poco tiempo, pero existen muy lindos lugares para almorzar o cenar. La punta del muelle tiene una vista imperdible.

En el muelle 39 hay un lugar dedicado a Forrest Gump

Hay un lugar especial dedicado a Bubba Gump el famoso personaje de la película de Forrest Gump, donde se pueden ver todo tipo de recuerdos y memorabilia del film y sacarse la foto en el banco de Forrest, calzándose sus enormes zapatones.

El lugar está lleno de vida, aquí se mezclan todas las culturas, razas y lenguas de los lugares más alejados del mundo. Las gaviotas se mezclan con las personas. Desde aquí parten barcos pesqueros que ofrecen un tour de medio día con opción de pescar el salmón. La comida es muy buena y variada en todos los restaurantes. En especial la comida de mar.

La noche la paso en el hotel Argonaut. Se trata de un boutique hacia el final del Fisheman's Wharf, que es verdaderamente una joya. Sus paredes de ladrillo a la vista y su enorme hogar en el lobby le dan una calidez especial. Desde el cuarto tengo una vista notable de la entrada del Golden Gate. La habitación también tiene paredes de ladrillo y un escritorio donde instalo mi laptop para recopilar en mi diario este viaje extraordinario.

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