Quiénes son los colaboradores abocados a la rutina diaria de Macri

 Adrián Escandar 162
Adrián Escandar 162

No aparecen en los medios de comunicación, casi nadie habla de ellos y sus rostros son desconocidos para el ciudadano común, pero serán vitales en la rutina diaria de Mauricio Macri, que hasta ahora solía rodearse solo de un puñado de íntimos. Si bien el primer Boletín Oficial del nuevo gobierno publicado esta mañana contuvo solo 29 decretos relacionados con la reforma de la Ley de Ministerios de la anterior administración y la designación de los ministros y secretarios de mayor jerarquía, el Presidente ya empezó a rodearse de los colaboradores que será su sombra en la gestión, muchos de ellos abocados a la logística del día a día.

Además de Ana Moschini, la histórica secretaria privada que lo cuida desde los cinco años –Macri la homenajeó en público por primera vez la noche del festejo del ballotage, en Costa Salguero–, los pasos del Presidente seguirán vigilados de cerca por Hernán Bielus, a cargo del protocolo y gran parte de la logística del ex jefe porteño. Bielus fue director general de Protocolo y Ceremonial del Gobierno porteño hasta hace dos días, aunque en los hechos su rol fue mucho más amplio: de extrema confianza, incluso con la familia del mandatario, durante la larga campaña por el interior del país se encargó de que al jefe no le faltara nada, desde los aviones privados y los chocolates hasta el cuidado de Antonia, su pequeña hija. "Hernán es mucho más que eso: es uno de los que hacen que Mauricio esté de buen humor. No sé cuánto cobra, pero seguro se merece que le paguen el triple", le explicó a Infobae durante un viaje por el norte del país un ministro de renombre.

En la transmisión oficial durante la ceremonia, Bielus se mostró siempre al lado del Presidente. De ahora en más compartirá los aspectos vinculados a lo ceremonial y protocolar con Jorge Vidaurreta, un especialista e histórico en la materia en la gestión porteña. Obsesivo del detalle, Vidaurreta monitoreó la misa de este mediodía en la Catedral metropolitana. Hasta estos días había sido un habitué del tercer piso de la sede del Gobierno de la Ciudad en Parque Patricios.

El Presidente contará además con una tríada de secretarios full time que lo seguirán bien de cerca en la rutina diaria. Se trata de los jóvenes Darío Nieto, Joaquín Spokojny y Mariano Lomolino. El primero acompañó a la vicepresidenta Gabriela Michetti durante la campaña electoral y es de confianza del jefe de Gabinete. Federico Suárez, uno de los dirigentes de mayor confianza de Macri, se mudó a la provincia de Buenos Aires: asumió como flamante secretario de Comunicación de María Eugenia Vidal. Suárez fue vital en el equipo discursivo del Presidente. Como Bielus, no se despegó del ex jefe de Gobierno en la campaña por el interior.

Spokojny estaba a cargo, entre otras cosas, de la logística de los traslados en helicóptero de Macri durante el trajín electoral. Lomolino, por su parte, trabajó hasta hace muy poco en el equipo del cordobés Héctor Baldassi.

De los funcionarios de primera línea, serán el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el secretario General de la Presidencia, Fernando De Andreis, los que trabajen bien de cerca con el Presidente. Peña es el más influyente de los ministros del gabinete y fundamental en lo que será el engranaje de comunicación del nuevo gobierno. Trabajará en coordinación con Jorge Grecco y Juan Gentile –los nuevos hombres fuertes del área de Medios de la Casa Rosada– y con Iván Pavlovsky, histórico vocero de Macri. De Andreis es medio hermano de la primera mujer del Presidente y es uno de los que conocen la intimidad del mandatario desde hace años: entró por primera vez en la quinta familiar Los Abrojos, en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, cuando tenía solo un puñado de años.

En cuanto a Los Abrojos, habrá que esperar para dilucidar cuán frecuentes serán las estadías del Presidente en la quinta de la familia o si se recluirá definitivamente los fines de semana en la residencia de Olivos. Uno de los primeros en desembarcar en la quinta presidencial fue Christian Claret, ex jefe de Gabinete de la Dirección de Protocolo y Ceremonial porteña y ex gerente de la Subsecretaría de Relaciones Internacionales e Institucionales. Según pudo saber Infobae, Claret estará al frente de la logística y la operatividad de la quinta presidencial. Por ahora deberá resolver dos cuestiones: emprolijar la cancha de tenis de polvo de ladrillo y la puesta a punto de la cancha de golf de 9 hoyos. Según las fuentes, la gestión K no tuvo en cuenta los fairways de la cancha de Olivos. No será el caso de Macri, eximio golfista según su entorno.