Estrenos de cine: Superhéroes argentos

Este jueves llega la película nacional en la que Juan Palomino encarna a un "Superman" autóctono

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Kryptonita

se desarrolla en un hospital del conurbano bonaerense profundo. Allí, un médico de guardia nocturno se encuentra con una banda de delincuentes que traen a su líder "Nafta súper" herido de muerte. Rodeados por la policía, el grupo de marginales revelará la verdadera esencia de sus personalidades en una lucha entre héroes y villanos dignas del mejor cómic.

Nic Loretti dirige esta adaptación de la novela de Leonardo Oyola que presenta esta bizarra tesis: ¿qué hubiera pasado si los integrantes de la Liga de Justicia, se hubieran criado en la marginalidad local?.

Obviamente, no es esta una clásica cinta de superhéroes, es más bien un filme policial con fuerte crítica social, que se nutre de todos los tópicos del género, y a base de guiños, humor negro y grandes actuaciones, se convierte en una tremenda película del género.

Todos los actores están impecables, pero sin dudas quien la rompe es Lautaro Delgado como un travesti que emula a La Mujer Maravilla. Diego Capusotto como un Guasón delirante, aparece menos de lo que el trailer promete, pero sus presencias valen la pena. Juan Palomino, Nico Vázquez y sobre todo Diego Cremonesi cumplen con creces en este bienvenido filme, que otorga una enorme bocanada de aire fresco al aletargado cine argentino.

En el mes de las fiestas, también se estrena Krampus, que presenta una leyenda europea que reza que los niños que se han portado mal, reciben en la noche de Navidad la visita de un siniestro demonio. Max, un niño tímido, debe unirse junto a su disfuncional familia para vencer al siniestro ser opuesto a la figura de Santa Claus y a los iconos navideños que han cobrado vida y acosan su hogar en una noche tormentosa.

Esta clase B de bajo presupuesto, desarrolla una historia de terror en el marco de la NocheBuena. Michael Dougherty, el director, hace agua con un guión flojo, elemental, que sumado a actuaciones burdas y efectos especiales muy rudimentarios generan una de las peores cintas del género del año. Sin un buen manejo del suspenso y pocos momentos de terror puro, no funciona ni como parodia ya que los momentos que se pretenden de humor negro apenas si logran sacar una mueca.

Lejos de la originalidad de clásicos como Sangriento Papa Noel o Gremlins, esta fusión de horror y fiestas navideñas es tan poco atractiva como olvidable.

El Transportador recargado nos trae a Frank Martin, un mercenario experto conductor, que se rige por reglas básicas a la hora de tomar un trabajo: sin nombres, sin preguntas y sin renegociaciones, es capaz de transportar cualquier cosa por el precio adecuado. La franquicia de acción ideada por Luc Besson extraña horrores a su protagonista clásico Jason Statham. Ed Skrein, su reemplazante, no alcanza el nivel de ironía y carisma de su predecesor. La historia principal, tampoco lo ayuda ya que el guión, casi una excusa para unir distintas secuencias explosivas, está lejos de los niveles de acción y adrenalina que eran una marca registrada de la trilogía original. Tampoco se puede negar que las coreografías en las escenas de acción y las peleas a puño limpio lucen tan estilizadas y clipeadas como se puede esperar de un producto de Besson. Pero es demasiado poco para una saga cuyo mayor mérito fue la de presentarse como un entretenimiento puro y duro.

Además, llegan a las salas del país la cinta de terror Los Hijos del diablo, los documentales nacionales Tras la pantalla y Llamas de nitrato, la versión americana de El Secreto de sus ojos aquí rebautizada como Secretos de una obsesión y la francesa Tres recuerdos de mi juventud.

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