El toque holandés que se percibe por las calles de Oranjestad, entre coloridas construcciones, locales comerciales, restaurantes y puestos callejeros no pasa desapercibido para los turistas que caminan despojados de toda preocupación después de un día de playa soñada, sol y relax.
Es que en Aruba, el legado del reino holandés se percibe en cada rincón de la denominada Isla Feliz como si una pequeña porción de Europa se haya posado frente a las costas de Venezuela, para poder contar con exclusivas playas de una arena blanca color marfil y sus turquesas aguas.
Y la tranquilidad que se siente en sus orillas no se debe solamente a sus días de sol asegurado, con casi inexistencia de lluvias y una ubicación privilegiada fuera del área de huracanes. Se debe también a la calidez indiscutible de su pueblo y una seguridad en las playas públicas que llama la atención de quienes vivimos en esta parte del continente. En Aruba no hay venta ambulante en las playas y rara vez se ve policía custodiando la zona. Es que los arubianos entán realmente agradecidos con aquellos que los visitan y se muestran todos abiertos a hacerle pasar a los viajeros una experiencia imborrable. No por nada Aruba cuenta con uno de los índices más altos de visitas repetidas entre los destinos del Caribe. Quienes la visitan por primera vez, se van pensando en cuando podrán volver desafiando aquella frase que dice "al lugar al que has sido feliz, no debieras tratar de volver..."
Palm Beach es la playa más popular de Aruba, donde se concentran las principales cadenas hoteleras internacionales, muelles para actividades náuticas, junto a centros comerciales y, no está de más decirlo, la movida nocturna. La sigue Eagle Beach, comprendiendo dos largas franjas de arena blanca ubicadas en el lado oeste de la isla y adornados por los Divi Divi, el árbol más famoso de la isla, que con los vientos alisios los deja recostados casi por completo hacia el oeste.
También se destacan, playas más apartadas como Arashi, en la punta norte, con aguas poco profundas y calmas. O Baby's Beach, ideal para familias con niños, ya que se puede caminar unos 20 metros hacia dentro sin que el mar cubra la cintura.
El árido Parque Nacional Arikok (que ocupa un 20% del país), su mariposario, una visita de compras por el centro de la pintoresca Oranjestad, las ruinas de Bushiribana, safaris en jeep, las Formaciones Rocosas de Ayo, el legendario Faro Blanco y hasta una piscina natural, nos permiten distraer por un momento la atención de sus reconocidas y mencionadas playas.
La gastronomía es otro punto que destaca a esta porción del Caribe. Es que mas allá de la amplia oferta de cocina internacional para todos los bolsillos, este año dos restaurantes locales ocuparon los primeros lugares como la Mejor Alta Cocina en el Caribe según los Premios TripAdvisor Traveler´s Choice. Se trata del Estudio Gourmet "2 Fools and a Bull" y el segundo lugar con el restaurante exclusivo "Carte Blanche". En los sitios que ofrecen comida local puede almorzarse por unos 20 dólares, principalmente bandejas de pescado y mariscos fritos con raciones de pan batí (panqueques hechos a la plancha con harina de trigo y de maíz) y funchi (trocitos de polenta fritos o a la parrilla) y la ya tradicional cerveza Balashi, producida en Aruba en base a malta escocesa y lúpulo alemán, pero con agua de mar desalinizada como su ingrediente casi secreto.
Desde Argentina Aruba es uno de los destinos premium del Caribe mejor conectado. Existen destinos masivos con buena conectividad y otros exclusivos con pocas maneras de llegar, la Isla Feliz se destaca por ser un destino de alta calidad, con carácter europeo y con una conectividad superior.
Belleza natural, destino de compras, gastronomía destacada, actividades, buena gente, seguridad y un toque europeo. Aruba nunca decepciona al viajero, ofreciendo un Caribe distinguido como un extenso compendio de bondades.