Todo estaba planificado. Los violadores, de unos 20 años, ya habían resuelto qué y cómo hacerlo. Lo único por definir era la víctima.
Estuvieron un tiempo en la puerta del bar, en la madrugada del 31 de julio. Hasta que apareció la candidata ideal.
La mujer, de 34 años, se había juntado con amigos, pero salió sola. Le costaba mantenerse en pie de tanto que había tomado.
Read more!
Uno de los agresores se acercó y le preguntó a dónde iba. Ella dijo que buscaba la estación Moor Street, pero que no sabía bien cómo llegar. Muy gentilmente, él se ofreció a acompañarla.
div class="embed_cont type_freetext" id="embed22_wrap" rel="freetext">