Cuando el dólar llegó a 16,15 pesos, la adrenalina en el Gobierno era insoportable. Llamaron a las "manos amigas" y les pidieron que vendieran dólares para bajar el precio.
El mecanismo es simple, un trío de grandes casas de cambio salen a aumentar la oferta de billetes norteamericanos para que caiga el valor y al día siguiente el Gobierno se las repone. Con este método, lograron que el dólar cierre a 16,03 pesos y quedara estable para el día siguiente.
Pero no fue fácil sostener el precio. En el mercado de futuros de la divisa el Central colocó mil millones de pesos, lo que genera una deuda que deberá afrontar el próximo Gobierno si hay devaluación.
Además, la AFIP estuvo más generosa con las autorizaciones para adquirir dólar – ahorro. Los clientes de los bancos se llevaron 20,3 millones de dólares, o sea 5 millones más que el día anterior.
Además, en el Forex-MAE, donde los exportadores siguen sin liquidar sus tenencias, la mesa de dinero del Banco Central debió vender 120 millones de dólares.
La pérdida se atenuó porque la suba del euro y del oro generó un aumento del valor de las reservas de 31 millones.
Pero hubo que pagar 49 millones por importaciones de energía y 3 millones a organismos internacionales.
Lo cierto es que para el Banco Central el día fue beneficioso porque acusaron una suba de las reservas de 2 millones a 27.383 millones de dólares ¿Magia contable? Tal vez.
En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), la plaza donde más bonos de la deuda se negocian, se operaron 2.727 millones de pesos, un volumen elevado. Ante la elevada oferta de Bonar X alentada desde el Gobierno para ayudar a la baja del dólar, los inversores se deshicieron de este título que perdió 0,55 por ciento de su valor y compraron el Bonar 2024 que subió 1,48 por ciento.
La Bolsa terminó neutra con un buen monto de negocios de 206 millones de pesos.
La recuperación de Petrobras (+0,80%) a pesar de la baja del petróleo en el mundo, y la suba de Aluar (2,88%), bastaron para equilibrar un mercado deslucido.
Para hoy se espera otra rueda de presión sobre el dólar. Las manos amigas pueden perder fuerzas porque la escasez de divisas se siente y el mercado lo advierte.
Además, en los últimos días ha habido una sobredemanda de pasajes y paquetes turísticos al exterior porque los viajeros saben que este subsidio se acaba. Están comprando viajes para el año próximo porque saben que la inevitable devaluación y la inflación les van a licuar la cuota. Los que pueden viajar en estos meses lo hacen. Los vuelos están completos. Pagar con tarjeta es un negocio porque es como llevar dólares a 11,42 pesos, un precio notablemente más bajo que los 16 del mercado libre.
Todo esto sucede entre rumores de que si gana Daniel Scioli va a subir el impuesto al dólar para viajeros a 50 por ciento.
Rumores e inseguridades son una combinación poco recomendable. Por eso los inversores van a lo más seguro: el dólar.